Raquel Campuzano Ruiz, David Vivas Balcones y Virginia Bellido Castañeda exploran en este CardioTV el papel de la enfermedad hepática metabólica en el riesgo cardiovascular.
La enfermedad hepática metabólica, también conocida como MASLD, está emergiendo como un problema clave en la salud cardiovascular debido a su estrecha relación con la aterosclerosis. Este trastorno, caracterizado por la acumulación de grasa en el hígado, ha evolucionado desde la antigua denominación de “hígado graso no alcohólico” para centrarse en los componentes de disfunción metabólica. Su diagnóstico puede realizarse mediante biopsia o a través de métodos no invasivos como pruebas de imagen o índices bioquímicos.
Uno de los aspectos más preocupantes es su alta prevalencia y bajo nivel de diagnóstico clínico: afecta a más del 40% de la población general y a casi el 80% de los pacientes con obesidad, muchas veces sin presentar alteraciones analíticas visibles. La lipotoxicidad, resultado del exceso de ácidos grasos tóxicos acumulados en el hígado, es el mecanismo clave que explica la progresión hacia inflamación, fibrosis e incluso cirrosis. Este mecanismo también está implicado en el daño cardiovascular, cerrando el círculo entre el hígado y el corazón. Dado este panorama, se recomienda integrar el índice FIB-4 como herramienta diagnóstica en pacientes con factores de riesgo como diabetes tipo 2, obesidad o síndrome metabólico, y promover tratamientos que aborden tanto la dislipemia como la pérdida de peso.






















