Disfunción eréctil en el paciente cardiópata

Revisión acerca de la prevalencia, diagnóstico y medidas terapéuticas y preventivas de la disfunción eréctil en el paciente con enfermedad cardiovascular, haciendo hincapié en las interacciones farmacológicas de los diferentes tratamientos de ambas patologías.


Disfunción eréctil en el paciente cardiópata

La disfunción eréctil es una patología frecuente, afectando a casi el 40% de los hombres mayores de 40 años. Esta entidad comparte con la enfermedad cardiovascular factores de riesgo comunes como la hipertensión arterial, hipercolesterolemia, edad, tabaquismo, sedentarismo, síndrome metabólico o depresión. Además, existen estudios que relacionan a la disfunción eréctil como un importante componente en la calidad de vida de los pacientes y, por consiguiente, un factor de riesgo cardiovascular en sí mismo.

En esta interesante revisión publicada recientemente en la revista European Heart Journal, los autores realizan un repaso por los mecanismos relacionados con la disfunción eréctil, la asociación entre esta patología con la enfermedad cardiovascular y el manejo que el cardiólogo debe realizar de la misma.

Una vez el paciente ha sido diagnosticado de disfunción eréctil, el manejo debe ir encaminado a resolver dos situaciones: por un lado, es necesario estratificar adecuadamente al paciente para conocer el riesgo cardiovascular. Esto es importante, puesto que las medidas preventivas y terapéuticas van a ser diferentes si el individuo tiene un riesgo bajo (p. ej., cardiopatía isquémica crónica con buena clase funcional) que si lo tiene elevado (p. ej., angina inestable, insuficiencia cardiaca NYHA III-IV, etc.). De hecho, el artículo provee un algoritmo muy práctico en el que, en función de la capacidad funcional (que puede ser medida fácilmente y de manera objetiva con un test de esfuerzo) se aconseja o no la práctica de actividad sexual.

El otro punto en cuanto al manejo práctico de la disfunción eréctil en el cardiópata se centra en el tratamiento farmacológico. Las drogas que han demostrado mejorar la disfunción eréctil son los inhibidores de la fosfodiesterasa 5: sildenafilo, vardenafilo y tadalafilo. Para recomendar su uso hay que asegurarse que el paciente pueda tolerar un ejercicio físico acorde a su capacidad funcional, basado en la estratificación de riesgo comentada anteriormente.

Hay que tener en cuenta que algunos fármacos cardiovasculares pueden producir como efecto secundario disfunción eréctil. Así, los diuréticos tiazídicos o los betabloqueantes aunque de manera infrecuente (< 3%) pueden asociarse a esta entidad. De hecho, en pacientes con insuficiencia cardiaca el nebivolol se ha postulado como el betabloqueante con mejor perfil si el individuo asocia disfunción eréctil. En cuanto a los nitratos, el artículo enfatiza la importancia de evitar su interacción con los inhibidores de la fosfodiesterasa, puesto que su asociación puede producir una hipotensión arterial refractaria.

En resumen, nos encontramos ante un artículo de revisión interesante, de fácil lectura y que actualiza un tema muchas veces “tabú” en la práctica clínica diaria pero que por su prevalencia y su importante solución hacen necesario su conocimiento y divulgación.


Enlaces:

  1. PubMed - Erectile dysfunction in the cardiovascular patient »


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