La sesión abordó la importancia del diagnóstico precoz de la insuficiencia cardíaca, una enfermedad con una mortalidad comparable o superior a la de muchos cánceres y que, sin embargo, sigue sin recibir la misma atención diagnóstica y terapéutica urgente.
El punto de partida fue constatar una paradoja: pese a que las guías clínicas europeas y americanas recomiendan desde hace más de una década medir péptidos natriuréticos ante cualquier sospecha de insuficiencia cardíaca, su uso sigue siendo insuficiente. Una encuesta de la Sociedad Europea de Cardiología reveló que solo uno de cada tres médicos de atención primaria utiliza estos biomarcadores de forma rutinaria, y que en muchos países el acceso y el reembolso son parciales o inexistentes. En España la situación es heterogénea según la comunidad autónoma.
Las consecuencias de este retraso son graves. Datos del NHS inglés muestran que entre el 20 y el 50% de los pacientes tardan años en recibir el diagnóstico, y que aproximadamente el 60% se diagnostican por primera vez en urgencias. Inspirándose en el modelo del código infarto, se presentó la iniciativa Peptide for Life, cuyo objetivo es establecer vías clínicas que permitan confirmar el diagnóstico en días o semanas, no en meses o años.
En cuanto a los puntos de corte del ProBNP, se propuso ajustarlos por edad: 125 pg/mL en menores de 50 años, 250 entre 50 y 75 años, y 500 en mayores de 75 años. Por encima de 2.000 pg/mL se recomienda evaluación prioritaria en menos de dos semanas. Se subrayó además que los péptidos elevados en pacientes con insuficiencia renal no deben considerarse un falso positivo, sino una señal genuina de riesgo cardiovascular incrementado.
Otro bloque importante fue el concepto de heart stress, definido como la elevación de péptidos natriuréticos en individuos asintomáticos con factores de riesgo como diabetes, hipertensión u obesidad. Este estado, que afecta a cerca del 20-30% de la población adulta, identifica a los pacientes que más se benefician del tratamiento precoz con inhibidores SGLT2 y antagonistas de los mineralocorticoides, con NNT de apenas 12 para la combinación de ambos. Los datos también sugieren que en hipertensos con heart stress el objetivo tensional debe ser estricto (por debajo de 120 mmHg), mientras que en ausencia de heart stress el rango óptimo se sitúa entre 130 y 140 mmHg.
La sesión concluyó con una propuesta de cribado poblacional a partir de los 50 años con al menos un factor de riesgo, y con el anuncio del Congreso de Heart Failure 2026, que se celebrará en Barcelona del 9 al 12 de mayo.
Toni Bayés Genís

























