¿Es seguro realizar una angioplastia sin tratamiento previo con aspirina?

Estudio diseñado para valorar la frecuencia y la repercusión clínica de realizar una angioplastia coronaria (ACTP) sin que el paciente esté en tratamiento previo con aspirina. Los autores concluyen que la usencia de este tratamiento se asoció con un incremento en la mortalidad intrahospitalaria y en la incidencia de ictus.


¿Es seguro realizar una angioplastia sin tratamiento previo con aspirina?

Por sus efectos antiagregante y su papel como modulador de la inflamación vascular, la aspirina ha sido uno de los pilares del tratamiento peri procedimiento de los pacientes sometidos a angioplastia coronaria. Múltiples estudios señalan que un pequeño pero clínicamente relevante grupo de pacientes es sometido a angioplastia sin haber recibido aspirina antes del procedimiento. Son varias las causas que pueden conducir a la falta de este tratamiento: la imposibilidad del paciente para ingerir el fármaco vía oral, alergia al fármaco, suspensión del mismo antes del procedimiento, o contraindicaciones relativas como antecedentes de sangrado, patología digestiva o renal. Es preciso conocer las consecuencias clínicas de realizar procedimientos intervencionistas coronarios en pacientes que no han recibido aspirina, para poder estimar la necesidad de regímenes alternativos de antiagregación o de terapias de desensibilización.

El objetivo de este estudio fue examinar la incidencia y los resultados de intervenciones coronarias percutáneas, en pacientes que no habían recibido aspirina antes del procedimiento. Los objetivos primarios fueron la mortalidad hospitalaria, definida como muerte por cualquier causa antes del alta y la necesidad de transfusión. Los objetivos secundarios incluyen infarto post-procedimiento, ictus, necesidad de nueva ACTP en la lesión diana, CABG emergente, cualquier CABG, complicaciones vasculares, nefropatía inducida por contraste, y disfunción renal de novo que requiera diálisis.

Se consideraron como pacientes no tratados con aspirina aquellos que no habían recibido dicho fármaco en las 24 horas previas al procedimiento. Se estudiaron los datos de 65.175 ACTP realizadas en 44 centros de Michigan entre enero de 2.010 y diciembre de 2.011. No se administró aspirina antes del procedimiento en 4.640 (7,1%) pacientes antes de la. De los pacientes que no recibieron aspirina, sólo 495 (10,7%) tenían una contraindicación documentada para el uso de la aspirina. La diferencia clínica más notable entre los que recibieron aspirina y los que no es que estos últimos tenían más frecuentemente antecedentes de sangrado digestivo y una mayor tasa de paro cardiaco y shock cardiogénico como forma de presentación. En los datos no ajustados por otras características, se vio que los pacientes que no habían recibido aspirina tenían mayor riesgo de muerte, ictus, cirugía de revascularización y necesidad de transfusión. Para eliminar posibles factores de confusión, se realizó un propensity score en el que se emparejaron los 4.008 pacientes que no habían recibido aspirina con un número similar de pacientes que sí la habían recibido. En este análisis pues, no había diferencias estadísticamente significativas entre las características clínicas y de presentación de los dos grupos.

Después de ajustar por factores de confusión basales, los pacientes sometidos a ACTP sin haber recibido aspirina eran más propensos a morir (3,9% vs 2,8%, odds ratio 1,89 , IC 95% 1,32-2,71 , p<0,001 ) y a sufrir un accidente cerebrovascular (0,5 % vs 0,1%, odds ratio 4,24 , IC del 95%: 1,49 a 12,11, p=0,007) que los que sí la habían recibido. La muerte por causa cardiovascular ocurrió en 93 pacientes (2,32%) que recibieron aspirina y 121 (3,02%), pacientes no receptores (odds ratio 1,31 , IC 95% 0,99-1,74 , p=0,06). No hubo diferencia entre los grupos en la necesidad de transfusiones, infarto post- procedimiento, necesidad de nueva ACTP o complicaciones vasculares.

Con todo esto, coincidimos con los autores en que es sorprendente el elevado porcentaje de pacientes que no recibe aspirina antes de la ACTP, pese a ser esta una indicación IA tanto en las guías europeas como en las americanas. Aunque hemos de tomar los datos con la cautela de que provienen de un registro, no es menos sorprendente que sólo el 10% de estos pacientes tuviesen una contraindicación documentada para el fármaco. Aunque el 45% de los pacientes que no habían sido pre tratados recibieron aspirina después de la ACTP, los resultados de este estudio persisten claros y significativos. Por tanto, creemos que son necesarias campañas destinadas a optimizar el empleo de este fármaco, barato y generalmente disponible. Además, sería necesario diseñar estrategias alternativas para aquellos pacientes que realmente no pueden recibir el fármaco, dichas estrategias podrían contemplar el tratamiento de desensibilización, regímenes alternativos de anti agregación, e incluso, la posibilidad de referir al paciente a cirugía.


Enlaces:

  1. PubMed - The clinical outcomes of percutaneous coronary intervention performed without pre-procedural aspirin »


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