El abordaje global de la prevención
Cómo se ordena la prevención de una persona con varios factores de riesgo a la vez, desde primaria y desde el hospital, y cómo se mantiene. Cada factor, a fondo, está en su ESPACIO.
Las siglas, las escalas y los términos de la prevención y la rehabilitación, cada uno con su fuente y con dónde se explica.
Las palabras que salen en una unidad de rehabilitación cardiaca y en la guía ESC 2026 de rehabilitación, para quien no ha entrado nunca en una. Cada término lleva su definición, su fuente con el apartado y dónde se explica en CardioTeca; las clases y los niveles de evidencia son los de esa guía.
Lo que cambia en el cuerpo con el ejercicio, dibujado y paso a paso, en D5 · Qué hacen el ejercicio y los hábitos en el corazón y en el cuerpo. Cómo se prescribe, en E1 · Cómo se prescribe el ejercicio físico.
El CO2 que se exhala dividido por el oxígeno que se consume. Dice qué combustible predomina: alrededor de 0,70 con las grasas y de 1,00 con los hidratos de carbono. En una ergoespirometría ayuda a saber si el esfuerzo ha sido máximo: por encima de 1,10, lo ha sido o casi.
Fuente: Aula de ergoespirometría de CardioTeca, píldoras 2 y 8.El VO2 es el gasto cardiaco por la diferencia arteriovenosa de oxígeno: cuánta sangre manda el corazón y cuánto oxígeno extraen de ella los tejidos. Por eso un VO2 bajo puede venir del corazón, del pulmón o del músculo.
Fuente: Aula de ergoespirometría de CardioTeca, píldora 1.Una prueba de esfuerzo con análisis de los gases espirados. Para la guía ESC 2026 es la prueba de referencia para estratificar el riesgo, valorar la capacidad funcional global, ver los límites de tolerancia al esfuerzo y la respuesta cronotrópica y fijar los parámetros del ejercicio de resistencia. La misma guía cuenta que en la práctica se pide y se hace poco, y que la prescripción sale a menudo de una ergometría convencional y de las escalas de percepción del esfuerzo.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.1.Que la frecuencia cardiaca no suba lo que debería con el esfuerzo. La guía ESC 2026 dice que es más frecuente en la insuficiencia cardiaca crónica y pide reevaluar en esos pacientes la relación entre la frecuencia y la carga, porque esa relación y la frecuencia pico pueden cambiar mucho durante el programa.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5.El gasto de energía expresado como múltiplo del gasto en reposo; 1 MET son 3,5 mL de oxígeno por kilogramo y minuto. La guía ESC 2026 desaconseja clasificar la intensidad con las escalas generales (menos de 3, baja; de 3 a 6, moderada; más de 6, alta) porque se correlacionan muy mal con la respuesta fisiológica real: para la mayoría de los pacientes cardiovasculares, de 4 a 6 METs serían un esfuerzo supramáximo. Sí los usa en otras definiciones: el sedentarismo es un gasto de 1,5 METs o menos; una isquemia significativa con menos de 2 METs contraindica el entrenamiento.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5 y tablas 4 y 7; Jetté y colaboradores, 1990 (PMID 2204507).El menor cambio que importa al paciente. La guía ESC 2026 da dos: al menos un 6% o 1 mL/kg/min en el VO2 pico y al menos de 30 a 45 m en el test de marcha de 6 minutos, en síndromes coronarios crónicos y en insuficiencia cardiaca crónica. La de la fuerza muscular está por establecer.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla S7.La pendiente de la recta entre el consumo de oxígeno y el logaritmo de la ventilación. Sigue dando información pronóstica aunque el paciente no llegue al esfuerzo máximo.
Fuente: Aula de ergoespirometría de CardioTeca, píldora 11.Cuánta ventilación hace falta por cada litro de CO2 que se produce durante el esfuerzo. En varios estudios de insuficiencia cardiaca con FEVI reducida predice la mortalidad de forma independiente y mejor que el VO2 pico.
Fuente: Aula de ergoespirometría de CardioTeca, píldora 10.El VO2 dividido por la frecuencia cardiaca en cada momento del esfuerzo: cuánto oxígeno se consume por latido. Se usa como aproximación no invasiva al volumen sistólico durante el ejercicio.
Fuente: Aula de ergoespirometría de CardioTeca, píldora 9.Cuánto baja la frecuencia cardiaca al minuto de parar el esfuerzo; es una de las medidas de la función autonómica. En el metaanálisis de Pearson y Smart, en la insuficiencia cardiaca, el entrenamiento la aumentó 5,9 latidos por minuto frente a los controles.
Fuente: Pearson y Smart, 2018 (PMID 29185161).La frecuencia cardiaca pico menos la de reposo. Un porcentaje de la reserva es una de las formas clásicas de fijar la intensidad, igual que el porcentaje de la frecuencia pico o del VO2 pico; la guía ESC 2026 prefiere los umbrales ventilatorios, porque con un mismo porcentaje la respuesta fisiológica varía mucho de un paciente a otro. En el trabajo del que salen las ecuaciones de los umbrales, hecho en pacientes con enfermedad cardiometabólica, VT1 corresponde al 42% de la reserva y VT2 al 77%.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5; Milani y colaboradores, 2024 (PMID 38636093).La distancia que una persona camina en 6 minutos. La guía ESC 2026 lo admite como alternativa para valorar la capacidad funcional cuando no hay prueba de esfuerzo graduada. Considera que un cambio importa a partir de 30 a 45 m.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.1 y tabla S7.La capacidad máxima del organismo para captar, transportar y consumir oxígeno. Se confirma cuando el VO2 deja de subir aunque siga aumentando la carga, lo que se llama meseta. En la cardiología clínica es la excepción; por eso los informes dan el VO2 pico.
Fuente: Aula de ergoespirometría de CardioTeca, píldora 8.El consumo de oxígeno más alto que se registra en una prueba de esfuerzo concreta, en mL/kg/min. Es la cifra con la que la guía ESC 2026 mide la capacidad física en casi todas sus indicaciones; considera que un cambio importa a partir del 6% o de 1 mL/kg/min. Solo tiene valor pronóstico si el esfuerzo ha sido máximo de verdad.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5 y tabla S7; Aula de ergoespirometría de CardioTeca, píldora 8.El punto de una prueba de esfuerzo en el que la ventilación empieza a subir algo más de lo esperado: el bicarbonato está neutralizando el ácido láctico y ese CO2 de más hay que eliminarlo. La guía ESC 2026 lo sitúa entre el 50% y el 60% del VO2 pico y lo llama el punto más seguro: en la insuficiencia cardiaca crónica, con poca capacidad de esfuerzo, una descompensación reciente o un riesgo alto con el ejercicio, se puede empezar con solo un 40% del VO2 pico e ir subiendo hasta él. Sin analizador de gases, se estima con dos ecuaciones a partir de la frecuencia cardiaca de reposo y la pico.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla 8 (nota b) y apartado 7.5; Aula de ergoespirometría de CardioTeca, píldora 4.El punto en el que el bicarbonato ya no basta, cae el pH y la ventilación se dispara para eliminar CO2: el paciente jadea y no puede mantener una conversación. La guía ESC 2026 lo sitúa entre el 65% y el 90% del VO2 pico; si el ejercicio en VT1 se tolera bien, la intensidad puede subir hasta cerca de este punto.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla 8, nota b; Aula de ergoespirometría de CardioTeca, píldora 4.Cualquier movimiento del cuerpo producido por los músculos esqueléticos que gasta energía: caminar, trabajar en el jardín, limpiar o jugar. El ejercicio es la actividad física planificada, estructurada y repetida, con el objetivo de mejorar o mantener la forma física. Inactividad física es no llegar a las recomendaciones; sedentarismo es otra cosa.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla 7.Trabajo contra una carga con los grandes grupos musculares. Tras un síndrome coronario agudo o crónico, añadido al de resistencia, mejora más el VO2 pico IB1. La guía ESC 2026 recoge que la creencia de que la fuerza de alta intensidad es más peligrosa se ha rebatido en varios estudios, con cautela en la hipertensión no controlada o la presión muy alta, donde falta un análisis de seguridad específico.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5.Ejercicio sostenido, como la bicicleta, caminar en cinta o el remo. La palabra confunde al leer en inglés: endurance es resistencia y resistance es fuerza. En una sesión ocupa alrededor de dos tercios del tiempo; el ejercicio de fuerza se añade encima.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5.Entrenar lo que el paciente necesita en su vida diaria. En las primeras semanas o meses de un programa se entrena sobre todo para mejorar el riesgo y la capacidad funcional; a medida que avanza, la guía ESC 2026 pide orientarlo a esas necesidades.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5.Entrenar los músculos de la inspiración contra una carga. En la insuficiencia cardiaca crónica, la tabla 8 de la guía ESC 2026 da de 3 a 5 veces por semana hasta a diario, de 20 a 30 minutos, subiendo del 30% al 60% de la presión inspiratoria máxima. Por sí solo mejora el VO2 pico; añadido al ejercicio de resistencia, falta aclarar su beneficio; añadido a resistencia y fuerza mejora la calidad de vida, la potencia circulatoria y la disnea.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5 y tabla 8.Tandas de esfuerzo intenso alternadas con recuperación, frente al ejercicio continuo de intensidad moderada. Puede ser más eficaz o consumir menos tiempo para mejorar el VO2 pico tras un síndrome coronario agudo o crónico IIbB1 y en la insuficiencia cardiaca crónica IIbB1. La guía ESC 2026 cuenta que no está claro qué protocolo es el mejor y que faltan datos de seguridad sin supervisión, y lo deja para pacientes con el visto bueno médico y en un entorno supervisado.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5.Un reflejo que nace en el músculo que trabaja y modula la ventilación y la función cardiovascular. Tiene dos partes: el mecanorreflejo, que se activa pronto con la contracción y el estiramiento, y el metaborreflejo, que responde a la acumulación de metabolitos. En la insuficiencia cardiaca, la miopatía se asocia a un ergorreflejo más sensible, que contribuye a la disnea, a la fatiga y al desequilibrio simpaticovagal; el entrenamiento lo atenúa.
Fuente: Aimo y colaboradores, 2021 (PMID 34268843); guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 5.2 y figura 7.La escala de 6 a 20 con la que el paciente dice cuánto esfuerzo siente. La guía ESC 2026 la usa, junto con el test del habla, para afinar la intensidad del ejercicio de resistencia, sobre todo al empezar o al cambiar la carga. Su tabla 8 sitúa en 12 a 17 sobre 20 la intensidad que llama moderada, que puede llegar a alta según el modo de ejercicio.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5 y tabla 8, nota a.Contraer el músculo con impulsos eléctricos. La guía ESC 2026 la contempla para empezar en pacientes muy débiles: en la cardiopatía avanzada mejora la fuerza, el VO2 pico, la marcha y la calidad de vida, con supervisión estrecha y medidas de seguridad específicas si el paciente lleva un dispositivo implantado.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5.Las iniciales en inglés de los seis datos de una prescripción de ejercicio: frecuencia, intensidad, tiempo, tipo, volumen y progresión. La guía ESC 2026 pide prescribir así, tras una valoración funcional que no se quede solo en el VO2 pico.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5 y tabla S6.La escala con la que el paciente dice cuánto esfuerzo siente en el ejercicio de fuerza. La guía ESC 2026 la propone para afinar la carga, además del porcentaje de una repetición máxima.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5 y tabla S6.Cualquier conducta en vigilia con un gasto de 1,5 METs o menos, sentado, recostado o tumbado. La guía ESC 2026 lo trata como un factor aparte: quien hace ejercicio y pasa muchas horas sentado sigue teniendo más riesgo. Reducir el tiempo sentado es una recomendación propia IIaB2.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla 7 y apartado 7.4.Calibrar la intensidad por la capacidad de hablar mientras se hace ejercicio. La guía ESC 2026 lo propone, como la escala de Borg, para el ejercicio de resistencia.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.5.El mayor peso que se puede levantar una sola vez con un grupo muscular; su porcentaje fija la intensidad del ejercicio de fuerza. En una cardiopatía puede ser más adecuado medir la carga con más repeticiones, como diez repeticiones máximas, para evitar la maniobra de Valsalva, y estimar la repetición máxima con una ecuación.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartados 7.1 y 7.5.Cuánto ejercicio se hace en total, expresado como gasto de energía a la semana. La tabla 8 de la guía ESC 2026 da de 1.000 a 2.000 kcal a la semana tras un síndrome coronario agudo o crónico y más de 1.000 en la insuficiencia cardiaca crónica; su tabla 9 pide más de 2.000 kcal a la semana, de 250 a 420 minutos, para una pérdida relevante de grasa.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tablas 8 y 9.La guía ESC 2026 las ordena así: la fase 0, o prehabilitación, antes de la cirugía; la fase I, en el hospital, durante el episodio agudo; la fase II, después, en un centro o en casa, que es donde suelen ir los programas supervisados; la fase III, a largo plazo, con los cuidados y la promoción de la salud. Para el paciente son etapas de un mismo recorrido.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 2.1 y figura 1.Recoger datos de salud del paciente en su casa, de dispositivos implantados o llevables, y mandarlos por vía electrónica a un profesional para que los revise.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 8.Una intervención multidisciplinar, centrada en el paciente y con supervisión médica, para optimizar su función física, mental y social tras un evento o el diagnóstico de una cardiopatía. Además del ejercicio, lleva autocuidado y educación, ajuste de los fármacos, cambio de hábitos y apoyo psicosocial. La guía ESC 2026 propone llamarla así, sin apellidos como «integral» o «basada en el ejercicio».
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 4.1.Programas especializados para pacientes con cáncer durante o después de tratamientos con cardiotoxicidad, sobre todo si tienen un riesgo cardiovascular elevado.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartados 4.1 y 5.8.Los componentes del programa se dan fuera del centro, en el domicilio, con o sin telerrehabilitación. Sin apoyo digital, los modelos van desde las llamadas de teléfono hasta las visitas a casa y los aparatos para que el paciente se controle la frecuencia y la presión.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartados 9.1.2 y 9.1.4.El paciente acude a sesiones presenciales en un centro sanitario, del hospital o de la comunidad, para todos los componentes del programa: paciente y profesional coinciden en el mismo sitio y a la misma hora.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 9.1.1.Las dos formas de relación en la telerrehabilitación. En la síncrona, o virtual, profesional y paciente están en contacto en tiempo real, por ejemplo por vídeo durante la sesión; encaja en poblaciones de riesgo alto, con pruebas limitadas de su eficacia. En la asíncrona, o remota, los datos se revisan a intervalos o ante una alerta; la mayoría de los estudios se ha hecho en pacientes estables y de bajo riesgo.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 9.1.3.Los programas en casa que usan telemedicina, telesalud y tecnologías digitales para dar los componentes del programa. En la telerrehabilitación completa, los servicios virtuales o a distancia sustituyen del todo al centro, pero la valoración, la estratificación del riesgo y el cribado previo al ejercicio se siguen recomendando en persona. El equipo del centro sigue siendo el responsable.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartados 9 y 9.1.3.Combina el centro y la casa. Puede repartir los componentes, unos en el centro y otros a distancia, o dar todos por las dos vías: a la vez, o empezando unas semanas en el centro para pasar después a la telerrehabilitación completa. Frente a la completa, puede incluir pacientes de más riesgo.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 9.1.5.Los conocimientos, la confianza y la soltura para acceder a la información de salud, entenderla, valorarla, recordarla y usarla. Una alfabetización baja se asocia a más mortalidad y reingresos y a peor calidad de vida. La guía ESC 2026 pide tenerla en cuenta, también la digital, y actuar para mejorarla IB2.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.2.4.El marco de la OMS para describir la salud y la discapacidad con un modelo biopsicosocial: las funciones y las estructuras del cuerpo, lo que la persona puede hacer en un entorno estándar (capacidad), lo que hace de verdad en su entorno (desempeño) y los factores ambientales y personales. La guía ESC 2026 pide considerarlo para fijar objetivos y valorar resultados IIaC.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 4.2.3 y figura 5.Un descenso medible de la capacidad funcional o de la actividad física que se atribuye a moverse menos de forma mantenida, por los síntomas, el tratamiento o el miedo, y no a una limitación cardiaca estructural irreversible. Es la definición que propone la revisión narrativa de Kwok, aún sin validar. Se distingue de la fragilidad y de la inactividad física.
Fuente: Kwok y colaboradores, 2026 (PMID 42605581), comentado en CardioTeca.Lo que el paciente cuenta de la atención que recibe: la relación con los profesionales y la satisfacción con las instalaciones. Se recomienda medirla para vigilar la calidad IC.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 3.2.Miedo excesivo al movimiento. En la revisión sobre cirugía cardiaca que recogió CardioTeca, su prevalencia iba del 39,2% al 82,6%. La revisión de Kwok propone cribarla con la escala de Tampa, con un corte de 37 o más que está por validar.
Fuente: Artículo de CardioTeca sobre la kinesiofobia tras la cirugía cardiaca; Kwok y colaboradores, 2026 (PMID 42605581), comentado en CardioTeca.El profesional pide al paciente que explique con sus palabras lo que le acaba de contar, para comprobar que lo ha entendido. La guía ESC 2026 estima que del 40% al 80% de la información se olvida enseguida y lo contempla para entender mejor y cuidarse mejor IIbC.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.2.5 y figura 9.Lo que el propio paciente cuenta de su salud y su bienestar: síntomas, función y calidad de vida. Se miden con cuestionarios validados, que pueden ser genéricos, de una enfermedad o de un aspecto concreto. La guía ESC 2026 pide recogerlos en todos los pacientes con indicación de rehabilitación IC y con cuestionarios adecuados a su enfermedad IC.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 3.2 (con su corrección del 23/10/2026).Fijar objetivos y planificarlos, el autocontrol con retroalimentación y el apoyo psicológico y social: las que la guía ESC 2026 recomienda para el autocuidado IB1.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.2.Pérdida de peso y de masa muscular por una enfermedad crónica, con desnutrición e inflamación; la masa grasa se reduce. Se diagnostica con los criterios de desnutrición más una enfermedad de base e indicios bioquímicos de inflamación. En la insuficiencia cardiaca, la guía ESC 2026 pide vigilar la pérdida de peso no intencionada, sobre todo si pasa del 5% IIaC.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla S8; Cederholm y colaboradores, 2017.Un estado por ingesta insuficiente o malabsorción, a menudo agravado por la inflamación de una enfermedad; la masa grasa se reduce. El diagnóstico exige al menos un criterio fenotípico y uno etiológico, según el consenso GLIM.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla S8; Jensen y colaboradores, 2025.La fuerza de prensión de la mano, medida con un dinamómetro calibrado y en condiciones estándar. El consenso EWGSOP2 la recomienda, junto con levantarse de la silla, para detectar poca fuerza: un resultado bajo indica una sarcopenia probable y basta para seguir estudiando e intervenir.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, suplemento, apartado 3.2.1.3.Un estado multidimensional, con menos reserva funcional y más vulnerabilidad a los eventos agudos: caídas, ingresos, discapacidad y muerte. No hay una herramienta estándar para la rehabilitación: la EAPC recomienda la escala de Edmonton y la escala clínica de fragilidad de 7 puntos (la versión revisada tiene 9). La guía ESC 2026 recomienda la rehabilitación en estos pacientes IB2 y no negársela por su fragilidad o sus comorbilidades IIIC, la única recomendación de clase III de la guía.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartados 5.9 y 7.1.El peso dividido por la talla al cuadrado. Para la OMS, de 18,5 a 24,9 kg/m² es normal; de 25 a 29,9, sobrepeso; desde 30, obesidad, en tres clases: de 30 a 34,9, de 35 a 39,9 y desde 40. No mide la composición corporal: sus cortes de obesidad son muy específicos, pero poco sensibles, y dejan sin detectar el exceso de grasa en alrededor de la mitad de quienes lo tienen.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.6.4.Una enfermedad crónica por las alteraciones de la función de los órganos o del organismo entero que causa directamente el exceso de grasa, haya o no otras enfermedades relacionadas. Exige dos criterios. Uno, el exceso de grasa, confirmado con otro criterio antropométrico además del índice de masa corporal o con una medida directa (se puede asumir con cifras muy altas, por ejemplo más de 40 kg/m²). Otro, signos o síntomas de disfunción de órganos o limitaciones, ajustadas a la edad, de la movilidad o de las actividades básicas de la vida diaria.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla S8; Rubino y colaboradores, 2025.Exceso de grasa sin signos ni síntomas importantes de disfunción de órganos por la obesidad. Se confirma el exceso de grasa con una medida de la composición corporal o con criterios antropométricos que vayan más allá del índice de masa corporal. Además, se comprueba en la clínica que la función de los órganos está conservada.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla S8; Rubino y colaboradores, 2025.La coexistencia de obesidad y sarcopenia, que la guía ESC 2026 considera una situación distinta de cada una por separado. Se criba con un índice de masa corporal o una cintura altos junto a indicios de sarcopenia, como el SARC-F; el diagnóstico exige medir la función muscular y la composición corporal. Frente a una composición corporal normal, se asocia a más enfermedad cardiovascular (cociente de riesgos 1,39; IC 95%, 1,16 a 1,67).
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla S8 y apartado 7.6.7.Mide la grasa abdominal, con una cinta que no se estire, en el punto medio entre la última costilla y la cresta ilíaca. El suplemento de la guía ESC 2026 recoge dos niveles: con más de 94 cm en el hombre y más de 80 cm en la mujer, no ganar más peso; con más de 102 y más de 88 cm, perderlo.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, suplemento, apartado 3.2.1.1.Un cuestionario sencillo de cribado de la sarcopenia, recomendado por el consenso EWGSOP2, con una especificidad muy alta y una sensibilidad de baja a moderada. En 1.066 pacientes cardiovasculares mayores, al alta, el corte de 4 o más dio una sensibilidad del 30,2% y una especificidad del 84,4%; el de 2 o más, del 68,3% y del 55%.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, suplemento, apartado 3.2.1.3.Un trastorno generalizado del músculo esquelético, con pérdida de fuerza y de masa, que progresa con la edad, las comorbilidades y la inflamación; la masa grasa puede ser normal o estar reducida. Es probable cuando se detecta poca fuerza y se confirma si además hay poca cantidad o calidad de músculo. Aumenta el riesgo de caídas, fracturas, discapacidad y muerte.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, tabla S8; Cruz-Jentoft y colaboradores, 2019.Una batería de pruebas para valorar el rendimiento físico y detectar limitaciones en las personas mayores, que la guía ESC 2026 considera valiosa.
Fuente: Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca, apartado 7.1.