Qué hacen el ejercicio y los hábitos en el corazón y en el cuerpo

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El abordaje global de la prevención

Cómo se ordena la prevención de una persona con varios factores de riesgo a la vez, desde primaria y desde el hospital, y cómo se mantiene. Cada factor, a fondo, está en su ESPACIO.

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Lo que cambia en el músculo, los vasos, los nervios y el corazón de quien entrena, con lo que se ha medido en cada sitio.

La guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca dice que el entrenamiento mejora la capacidad de caminar y el VO2 pico en todas sus indicaciones, con un efecto que no se consigue solo con fármacos. El VO2 es el gasto cardiaco por el oxígeno que extraen los tejidos (ecuación de Fick). El ejercicio actúa en toda la vía de transporte del oxígeno: el corazón y el pulmón, los vasos y el músculo; además, en la inflamación y en el sistema neurohormonal (Mounsey y colaboradores, 2025). Los diez pasos cuentan lo que cambia en cada sitio, cómo se ve en la consulta y qué lo consigue.

Casi todas las cifras de esta página son cambios intermedios, de estudios pequeños o de metaanálisis: dicen cómo actúa el ejercicio, no cuántos eventos evita. Lo que reduce la rehabilitación en cada enfermedad, con su clase y su nivel, está en F4; cómo se prescribe, en E1; las palabras, en D7.

Qué cambia

La guía ESC 2026 cuenta que en la insuficiencia cardiaca es frecuente una miopatía respiratoria y esquelética, desde formas subclínicas hasta la caquexia (apartado 5.2): las fibras oxidativas de tipo I dan paso a las glucolíticas de tipo II, bajan la densidad y la actividad de las mitocondrias y el músculo se atrofia; el entrenamiento puede revertirlo (Mounsey y colaboradores, 2025). En un estudio aleatorizado con 18 pacientes con insuficiencia cardiaca crónica y FEVI media del 26% y del 28% en cada grupo, seis meses de ejercicio aumentaron un 41% la superficie de las mitocondrias con citocromo c oxidasa del vasto lateral y devolvieron fibras del tipo II al tipo I. La mejora del VO2 pico se correlacionó con esas mitocondrias (r = 0,66); la caída del lactato, con el volumen de mitocondrias y no con el flujo de la pierna (Hambrecht y colaboradores, 1997). Añadir fuerza al ejercicio aeróbico, en 916 pacientes coronarios de 23 estudios, sumó 0,78 kg de masa magra y 2,2 puntos menos de grasa corporal frente al aeróbico solo (Terada y colaboradores, 2024). La misma revisión de 2025 recoge que el entrenamiento aumenta la densidad de capilares del músculo y que la extracción periférica de oxígeno, alterada en el 40% de los pacientes con FEVI preservada y en el 2% de los que la tienen reducida, mejora con él en la FEVI preservada.

Cómo se ve en la consulta

Se ve en lo que el paciente deja de poder hacer: subir escaleras, cargar la compra, levantarse de una silla. Se mide con el VO2 pico, la marcha de 6 minutos y la fuerza. La guía da como cambio relevante un 6% o 1 mL/kg/min de VO2 pico y de 30 a 45 m en la marcha; el de la fuerza está por establecer (tabla S7). La fuerza también informa del pronóstico: en una cohorte de 1.314 pacientes coronarios, cada 10% del peso corporal de más en la fuerza del cuádriceps se asoció a menos mortalidad total (cociente de riesgos 0,77; Kamiya y colaboradores, 2015). La tabla 14 de la guía dice que falta saber cómo se relaciona el cambio de fuerza con los resultados.

Qué lo consigue

  • Resistencia y fuerza, juntasen los síndromes coronarios crónicos y en la insuficiencia cardiaca crónica, la combinación mejora más el VO2 pico y la masa magra que la resistencia sola (guía ESC 2026, apartado 7.5); la fuerza se añade sin recortar el volumen aeróbico (Terada y colaboradores, 2024). Las series, las repeticiones y las cargas, en E1
  • Si el paciente está muy débilla guía contempla empezar con estimulación eléctrica muscular, con supervisión estrecha y medidas de seguridad específicas si lleva un dispositivo implantado
  • IB1Tras un síndrome coronario agudo o crónico, añadir ejercicio de fuerza al de resistencia durante la rehabilitación, para mejorar más el VO2 pico.
Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca: PR-046. Cada recomendación, con la clase y el nivel de evidencia de su guía.

Qué cambia

El aumento del flujo durante el ejercicio roza la pared de la arteria y activa la enzima que fabrica el óxido nítrico. En la arteria mamaria de pacientes coronarios que iban a cirugía, cuatro semanas de entrenamiento (17 pacientes frente a 18 controles) duplicaron la expresión de esa enzima, cuadruplicaron su forma fosforilada y llevaron la respuesta del flujo a la acetilcolina de +48% a +104% (Hambrecht y colaboradores, 2003). En las propias coronarias, en 19 pacientes con disfunción endotelial y sin factores de riesgo que el ejercicio pudiera cambiar, cuatro semanas redujeron un 54% la constricción con acetilcolina y aumentaron un 29% la reserva de flujo (Hambrecht y colaboradores, 2000). Un metaanálisis de estudios aleatorizados da el tamaño del efecto en la dilatación mediada por flujo: 2,79 puntos porcentuales más con ejercicio aeróbico, 2,52 con fuerza y 2,07 con los dos (Ashor y colaboradores, 2015). En la insuficiencia cardiaca crónica, el entrenamiento baja las resistencias periféricas en reposo y en el esfuerzo pico; seis meses aumentaron un 203% el flujo de la arteria femoral, en correlación con un 26% más de VO2 pico (Mounsey y colaboradores, 2025).

Cómo se ve en la consulta

La dilatación mediada por flujo no se pide en la consulta: lo que el médico ve es la presión arterial. Para la hipertensión, la guía ESC 2026 (tabla 9) pide sesiones de más de 30 minutos, que se pueden partir con pausas de pocos minutos, de intensidad al menos moderada y, en fuerza, 8 series o más por sesión. Prefiere el ejercicio aeróbico como primera opción; el isométrico, como la sentadilla contra la pared, puede completarlo, con pruebas que aún hay que confirmar (apartado 7.5). Un metaanálisis de 270 estudios con 15.827 personas da en reposo −4,5/−2,5 mmHg con ejercicio aeróbico, −4,6/−3,0 con fuerza dinámica, −6,0/−2,5 con los dos y −8,2/−4,0 con isométrico (Edwards y colaboradores, 2023).

Qué lo consigue

  • Todos los tipos de ejercicio mejoran el endotelioen el aeróbico, cada 2 METs más de intensidad o cada 10% más de intensidad relativa suman 1 punto de dilatación; en el de fuerza, mejora más con más sesiones que con más carga (Ashor y colaboradores, 2015)
  • La dieta y dejar de fumartambién cambian la dilatación mediada por flujo: los datos, en el paso 10
  • La hipertensióncómo se diagnostica y se trata, en su ESPACIO; cómo se ajusta el ejercicio para ella, en E1

Qué cambia

El desequilibrio autonómico es característico de la insuficiencia cardiaca y sus medidas se asocian a peor pronóstico. El metaanálisis de Pearson y Smart reúne lo que cambia con el entrenamiento frente a los controles: la recuperación de la frecuencia cardiaca al primer minuto sube 5,9 latidos por minuto; la variabilidad de la frecuencia, que refleja sobre todo la actividad parasimpática, mejora (RMSSD, 10,4 ms más); la actividad simpática muscular baja 11,1 descargas por minuto. Una parte puede nacer en el propio músculo: en la insuficiencia cardiaca, el ergorreflejo es más sensible y se cree que contribuye al desequilibrio simpaticovagal; el entrenamiento lo atenúa (Aimo y colaboradores, 2021). La guía ESC 2026 recoge los dos efectos en su apartado 5.2. La revisión de 2025 añade que mejora la sensibilidad del barorreflejo y que, tras 16 semanas de ejercicio de resistencia, bajan en reposo la angiotensina II un 26%, la aldosterona un 32% y la vasopresina un 30% (Mounsey y colaboradores). Otra revisión, de 2018, atribuye a la mejora autonómica un menor riesgo de arritmias malignas (Fiuza-Luces y colaboradores).

Cómo se ve en la consulta

Se ve en la frecuencia cardiaca: en el estudio de Hambrecht con FEVI alrededor del 27%, la de reposo bajó a los seis meses. La recuperación tras el esfuerzo es un dato que da la ergometría. En la incompetencia cronotrópica, más frecuente en la insuficiencia cardiaca crónica, la guía pide reevaluar la relación entre la frecuencia y la carga, que puede cambiar mucho durante el programa. Qué hacen los fármacos con la frecuencia, en F5.

Qué lo consigue

  • El entrenamientolo que se ha medido es el ejercicio estructurado; cuánto y con qué intensidad, en E1
  • Atención plenala guía cuenta que estas técnicas mejoran la regulación del sistema nervioso autónomo, lo que puede bajar la presión, el cortisol y la frecuencia cardiaca. Cómo se aplican, en E5
  • IIaB2Considerar las intervenciones de atención plena en la enfermedad coronaria, para reducir la depresión, la ansiedad, el estrés y la presión arterial.
Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca: PR-087. Cada recomendación, con la clase y el nivel de evidencia de su guía.

Qué cambia

Tras un infarto, el metaanálisis de Haykowsky (12 estudios con FEVI, 647 pacientes; 9 con volumen telesistólico, 475; 10 con telediastólico, 512) encontró más beneficio en la FEVI y en los volúmenes cuanto antes empezaba el ejercicio y cuanto más duraba: el mayor, al empezar desde la primera semana y seguir más de 3 meses. Cada semana de retraso exigía un mes más de entrenamiento para conseguir lo mismo. En la insuficiencia cardiaca estable, otro metaanálisis del mismo autor da con el ejercicio aeróbico 2,59 puntos más de FEVI (9 estudios, 538 pacientes) y 11,5 mL menos de volumen telediastólico y 12,9 mL menos de telesistólico (371 pacientes); la combinación de aeróbico y fuerza no dio cambios significativos. En 73 hombres de hasta 70 años con FEVI alrededor del 27%, seis meses de ejercicio llevaron la FEVI del 30% al 35%, redujeron las resistencias periféricas y aumentaron el volumen sistólico 14 mL frente a 1 mL en los controles (Hambrecht y colaboradores, 2000). La revisión de 2025 matiza: la FEVI mejora en los programas de 6 meses o más y no en los de 3 meses o menos. En la FEVI preservada no se han visto cambios en los volúmenes, en la masa, en la FEVI ni en el gasto cardiaco; la función diastólica mejora de forma variable (Mounsey y colaboradores). En 6 estudios con 276 pacientes con FEVI preservada, el VO2 pico subió 2,72 mL/kg/min y mejoró la calidad de vida, sin cambios significativos en la función sistólica ni en la diastólica (Pandey y colaboradores, 2015).

Cómo se ve en la consulta

Hambrecht y colaboradores hablan de mejoras pequeñas, aunque significativas, del volumen sistólico y del tamaño del corazón, de modo que el ecocardiograma de control puede cambiar poco. La guía ESC 2026 cuenta que la mayor parte de los datos en insuficiencia cardiaca viene de FEVI por debajo del 40% (apartado 5.2). Usa el ecocardiograma para valorar y adaptar el ejercicio (apartado 7.1). Antes de empezar se confirma la estabilidad clínica: las contraindicaciones, en F6.

Qué lo consigue

  • Empezar pronto y durarla guía recomienda el inicio precoz en quien tiene indicación; la mediana de los programas es de 3 a 4 meses (apartado 7.5). Los plazos desde el evento, en D3
  • Tras un infartolo que mejora en cada enfermedad, con su clase y su nivel, en F4
  • IIaB2Considerar el ejercicio precoz tras un infarto agudo, para mejorar el remodelado del ventrículo izquierdo.
  • ICEmpezar pronto la rehabilitación en quien tiene indicación, para mejorar la inclusión y los resultados funcionales.
Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca: PR-048, PR-006. Cada recomendación, con la clase y el nivel de evidencia de su guía.

Qué cambia

En la diabetes tipo 2, la reducción de la HbA1c se asocia a la frecuencia del ejercicio aeróbico y, en el entrenamiento combinado, al volumen semanal de fuerza (26 estudios, 2.253 pacientes; Umpierre y colaboradores, 2013). El ejercicio de fuerza la baja 0,34 puntos (23 estudios, 954 pacientes; Ishiguro y colaboradores, 2016). En los lípidos, 148 estudios con 8.673 personas dan 7,2 mg/dL (0,19 mmol/L) menos de colesterol LDL, 8 mg/dL (0,09 mmol/L) menos de triglicéridos y 2,1 mg/dL (0,05 mmol/L) más de colesterol HDL; sus autores las llaman mejoras modestas (Smart y colaboradores, 2025). La proteína C reactiva baja con el entrenamiento en 83 estudios con 3.769 personas, más si baja el peso, pero también sin que baje (Fedewa y colaboradores, 2017). En la insuficiencia cardiaca crónica, un estudio con 20 hombres con FEVI del 25% no vio cambios en las citoquinas de la sangre a los seis meses, pero sí en las del músculo, que bajaron (Gielen y colaboradores, 2003); otro, con 20 semanas de entrenamiento, recogido en la revisión de 2025, encontró menos TNF-α e interleucina 6. El músculo libera mioquinas, como la interleucina 6, la 15 o la irisina, que mejoran el metabolismo de la glucosa y de los lípidos y reducen la inflamación; lo que se sabe del efecto del ejercicio en esta comunicación entre órganos, en la insuficiencia cardiaca, es aún inicial (Mounsey y colaboradores, 2025).

Cómo se ve en la consulta

Se ve en la analítica de control: HbA1c, perfil lipídico y, si se pide, proteína C reactiva ultrasensible, que la guía ESC 2026 usa como señal de inflamación al adaptar la prescripción (figura 12). La guía avisa de que aumentar la actividad física sin elegir la modalidad, por ejemplo animando a caminar con un podómetro, no basta para mejorar la mayoría de los factores de riesgo en la enfermedad cardiometabólica (apartado 7.5). Los objetivos de cada factor y los fármacos que ayudan a alcanzarlos, en D2.

Qué lo consigue

  • Para la glucosaalta frecuencia, 5 días o más por semana, y un volumen alto de fuerza (tabla 9 de la guía)
  • Para los lípidosejercicio aeróbico o combinado; para bajar más el colesterol total, más frecuencia (tabla 9)
  • Dónde siguela prescripción para cada factor, en E1; la diabetes, la obesidad y el riñón, en el ESPACIO de Atención Primaria
  • IIaB2Adaptar la prescripción del ejercicio al perfil de riesgo del paciente (presión arterial, grasa, lípidos y glucosa) y a su capacidad física, teniendo en cuenta sus preferencias.
Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca: PR-043. Cada recomendación, con la clase y el nivel de evidencia de su guía.

Qué cambia

En 40 estudios aleatorizados con 2.190 adultos con sobrepeso u obesidad, el ejercicio redujo la grasa visceral medida con TC o resonancia (tamaño del efecto −0,28) y la restricción calórica también (−0,53); solo el ejercicio mostró relación entre la dosis y la respuesta: −0,15 por cada 1.000 kcal de déficit a la semana (Recchia y colaboradores, 2023). En la enfermedad coronaria, añadir fuerza al ejercicio aeróbico suma 0,78 kg de masa magra y baja 2,2 puntos el porcentaje de grasa (Terada y colaboradores, 2024). En rehabilitación, el peso suele bajar poco, menos de un 2%-3%, entre otras cosas porque el ejercicio suele ser de bajo volumen y los programas, cortos (guía ESC 2026, apartado 7.6.5). Perder peso también se lleva músculo: en los estudios de agonistas del receptor de GLP-1, la masa muscular fue del 25% al 39% del peso perdido en 36 a 72 semanas.

Cómo se ve en la consulta

El índice de masa corporal no basta: sus cortes dejan sin detectar el exceso de grasa en alrededor de la mitad de quienes lo tienen. La cintura, el cuestionario SARC-F y la dinamometría se pueden hacer en la consulta; la bioimpedancia, si la hay (guía ESC 2026, apartado 7.6.4; suplemento, apartado 3.2). Qué es cada cosa, en D7.

Qué lo consigue

  • Para perder grasavolumen: de 250 a 420 minutos a la semana, hasta más de 2.000 kcal, para una pérdida de grasa relevante y detectable (tabla 9)
  • Para no perder músculocon una dieta hipocalórica, fuerza de los grandes grupos musculares, de intensidad moderada (tabla 9). Cómo evitar esa pérdida es una de las lagunas de la tabla 14 de la guía
  • Lo demásla dieta, los fármacos y la cirugía, en E3
  • IB1Intervenciones integrales de pérdida de peso, con dieta, ejercicio y conducta, en quien tiene sobrepeso u obesidad, para mejorar la composición corporal y reducir los eventos y la mortalidad.
  • ICAplicar estrategias para minimizar la pérdida de masa muscular durante los tratamientos para perder peso.
  • IIaCConsiderar valorar la composición corporal en todos los pacientes de rehabilitación.
Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca: PR-066, PR-067, PR-072. Cada recomendación, con la clase y el nivel de evidencia de su guía.

Qué cambia

La relación entre el ánimo y el corazón va en los dos sentidos: la cardiopatía multiplica por 1,79 el riesgo de depresión; la depresión, por 1,63 el de cardiopatía, con independencia de los factores que comparten (guía ESC 2026, apartado 7.8). En el estudio UPBEAT, con 101 pacientes coronarios con síntomas de depresión, 16 semanas de ejercicio aeróbico bajaron la escala de Hamilton 7,5 puntos, la sertralina 6,1 y el placebo 4,5 (p = 0,034 para los dos tratamientos frente al placebo); ejercicio y sertralina no se diferenciaron entre sí. Fuera de la cardiología, en personas con depresión mayor, un metaanálisis en red de 218 estudios encontró una reducción moderada con caminar o correr, yoga y fuerza, proporcional a la intensidad, con una confianza baja o muy baja en las estimaciones (Noetel y colaboradores, 2024). La guía dice en su tabla 14 que los mecanismos de las intervenciones psicosociales no están claros.

Cómo se ve en la consulta

Se ve si se pregunta: la guía pide cribar la depresión y la ansiedad, con herramientas como el PHQ-2, el GAD-2 o la escala HADS. El miedo a moverse tras un evento también frena el ejercicio; lo cuentan E5 y el paso 9.

Qué lo consigue

  • Ejercicio dentro de la rehabilitaciónmejora la ansiedad y la depresión tras un síndrome coronario agudo o crónico, según la guía (abajo, con su clase)
  • Cuándo hace falta algo máslas intervenciones psicológicas, la terapia cognitivo-conductual y los antidepresivos, con su clase, en E5
  • IB1El ejercicio dentro de la rehabilitación, tras un síndrome coronario agudo o crónico, para mejorar la ansiedad y la depresión, la calidad de vida y el VO2 pico y reducir el gasto sanitario.
  • ICCribar la depresión y la ansiedad en la cardiopatía, para valorar el riesgo y orientar la derivación y el tratamiento.
Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca: PR-045, PR-084. Cada recomendación, con la clase y el nivel de evidencia de su guía.
De la disfunción del ventrículo izquierdo a la disnea de esfuerzo
Los vasos y las hormonas
Vasoconstricción y más poscargaFármacosEjercicio
Activación neurohormonalFármacosEjercicio
El gasto y el músculo
Menos volumen sistólico y menos gasto cardiacoDispositivosFármacos
Estado catabólico y miopatía respiratoria y esqueléticaEjercicio
Activación del ergorreflejoEjercicio
La presión de llenado y el pulmón
Más presión telediastólica del ventrículo izquierdoFármacos
Congestión pulmonarFármacos

El menor gasto y el ergorreflejo alimentan la activación neurohormonal, que se relaciona en los dos sentidos con la vasoconstricción. El ergorreflejo y la congestión pulmonar llevan a la hiperventilación y a la disnea de esfuerzo. El ejercicio actúa en cuatro de los siete eslabones; en dos de ellos, la miopatía y el ergorreflejo, es lo único que señala la figura.

Redibujado de la figura 7 de la guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca.

Qué cambia

La intolerancia al esfuerzo en la disfunción del ventrículo izquierdo tiene un componente central y otro periférico (guía ESC 2026, apartado 5.2 y figura 7). El ergorreflejo es el enlace: nace en el músculo, tiene una parte que responde a la contracción y otra a los metabolitos. En la insuficiencia cardiaca es más sensible por la miopatía, lo que contribuye a la disnea, a la fatiga y al desequilibrio simpaticovagal (Aimo y colaboradores, 2021). El entrenamiento reduce esa sensibilidad, restablece el equilibrio simpaticovagal y mejora la tolerancia al esfuerzo, aunque esos autores piden comprobar si la hiperactividad del reflejo predice peor pronóstico y si se alivia de verdad con el ejercicio. También cambia el pulmón: la debilidad de los músculos respiratorios y la peor difusión limitan el esfuerzo en la insuficiencia cardiaca. En un estudio, el ejercicio continuo moderado subió un 25% la difusión de monóxido de carbono en reposo, una mejora que se perdió al dejar de entrenar (Mounsey y colaboradores, 2025). Si el paciente no puede entrenar por una miopatía avanzada, Aimo y colaboradores apuntan a que conocer mejor esos mecanismos podría permitir modular el reflejo con fármacos o dispositivos.

Cómo se ve en la consulta

Antes de entrenar a alguien con disnea se separa lo que es congestión: es el brazo de la figura que tratan los fármacos. Contraindican el entrenamiento la insuficiencia cardiaca descompensada, mientras dura la inestabilidad hemodinámica, y el empeoramiento de la tolerancia al esfuerzo o la disnea de reposo en los 3 a 5 días previos; más de 1,8 kg de aumento de peso en 1 a 3 días aumenta su riesgo (tabla 4; F6). En la ergoespirometría, la pendiente VE/VCO2 mide cuánto se ventila de más por cada litro de CO2.

Qué lo consigue

  • Músculos de la inspiraciónen la insuficiencia cardiaca crónica, entrenarlos mejora por sí solo el VO2 pico; sobre el ejercicio de resistencia falta aclarar su beneficio; sobre resistencia y fuerza mejora la calidad de vida, la potencia circulatoria y la disnea (apartado 7.5). Su efecto en el pronóstico está por aclarar (tabla 14). La pauta, en E1
  • Lo que no es ejerciciolos fármacos y los dispositivos de la insuficiencia cardiaca, en su ESPACIO
  • IB1Rehabilitación en la insuficiencia cardiaca crónica con FEVI reducida, para reducir los ingresos por cualquier causa y mejorar el VO2 pico y la calidad de vida.
  • IB1Rehabilitación en la insuficiencia cardiaca con FEVI preservada, para mejorar el VO2 pico y la calidad de vida.
  • IIaB1Considerarla en la insuficiencia cardiaca descompensada, en cuanto sea seguro, para mejorar la marcha de 6 minutos y la calidad de vida.
Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca: PR-011, PR-013, PR-015. Cada recomendación, con la clase y el nivel de evidencia de su guía.

Qué cambia

Una revisión narrativa de 2026 define el desacondicionamiento en la enfermedad coronaria como un descenso medible de la capacidad funcional o de la actividad física que se atribuye a moverse menos de forma mantenida, por los síntomas, el tratamiento o el miedo, y no a una limitación cardiaca estructural irreversible (Kwok y colaboradores). La definición no está validada ni hay un instrumento de cribado específico. La revisión lo distingue de la fragilidad, que es una vulnerabilidad biológica de base y reversible solo en parte, y de la inactividad física, que es una conducta. En el estudio de Dallas, tres semanas en cama a los 20 años afectaron más a la capacidad física de cinco hombres que los 30 años siguientes de envejecimiento (McGuire y colaboradores, 2001). En hombres sedentarios sanos, seis semanas en cama bajaron un 8% la masa del ventrículo izquierdo; dos semanas, un 14% su volumen telediastólico (Perhonen y colaboradores, 2001). En 11 personas mayores sanas, 10 días en cama bajaron un 13,2% la fuerza del cuádriceps, un 14% la potencia al subir escaleras y un 12% la capacidad aeróbica máxima, sin cambios en el SPPB (Kortebein y colaboradores, 2008).

Cómo se ve en la consulta

Es el paciente con la coronaria arreglada, sin isquemia y con el tratamiento bien puesto que sigue sin caminar como antes. Capacidad y actividad no son lo mismo: se puede conservar la capacidad y seguir inactivo por miedo a moverse. La revisión propone cribarlo con el test de marcha de 6 minutos, el SPPB, las escalas HADS y Tampa y las preguntas sobre actividad, con cortes (HADS de 8 o más, Tampa de 37 o más, menos de 150 minutos a la semana) que son de consenso y están por validar. La frecuencia de un reloj de consumo no descarta la isquemia.

Qué lo consigue

  • Movilizar prontotras la cirugía cardiotorácica, ejercicio o movilización activa cuanto antes, si es posible en 4 semanas; en la insuficiencia cardiaca descompensada, ya en el ingreso con estabilidad suficiente (la recomendación, abajo). Cómo se hace, en D3
  • Rehabilitarla guía recoge un análisis secundario del estudio REHAB-HF según el cual la intervención precoz previene la sarcopenia y la fragilidad (apartado 5.2). El programa, en F2
  • IB1Empezar el ejercicio o la movilización activa cuanto antes, si es posible en 4 semanas, tras una cirugía cardiotorácica, para mejorar o conservar la marcha de 6 minutos y el VO2 pico.
  • IIaB2Considerar el ejercicio en la insuficiencia cardiaca descompensada lo antes posible, durante el ingreso y con suficiente estabilidad, para reducir los ingresos por cualquier causa y mejorar la capacidad de marcha.
Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca: PR-047, PR-053. Cada recomendación, con la clase y el nivel de evidencia de su guía.

Qué cambia

La dieta. La guía ESC 2026 recoge que los beneficios de la dieta mediterránea se atribuyen a sus propiedades antiinflamatorias y vasoprotectoras (apartado 7.9). En el estudio CORDIOPREV, con 805 pacientes coronarios, la dilatación mediada por flujo al año fue 2,63 puntos mayor con dieta mediterránea (3,83%) que con dieta baja en grasa (1,16%). En el estudio ATTICA, observacional y en población general, quienes más seguían la dieta tenían un 20% menos de proteína C reactiva y un 17% menos de interleucina 6. El tabaco. En 1.504 fumadores seguidos un año, la dilatación mediada por flujo mejoró del 6,2% al 7,2% en quienes lo dejaron, pese a ganar peso, y no cambió en quienes siguieron (Johnson y colaboradores, 2010). En 188 fumadores con ayuda farmacológica, el monóxido de carbono espirado pasó de 25 a 6 ppm a los 3 meses; al año, la mejora vascular solo se mantuvo en quienes no recayeron (Ikonomidis y colaboradores, 2017). El sueño. Es una de las ocho medidas de salud cardiovascular de la AHA desde 2022, que recoge unas 7 a 8 horas al día en el adulto y reconoce que faltan pruebas de que mejorar el sueño reduzca la enfermedad cardiovascular (Lloyd-Jones y colaboradores). La guía ESC 2026 pide mirarlo en la valoración inicial (apartado 7.1); ninguna de sus 131 recomendaciones trata de él.

Cómo se ve en la consulta

Dejar de fumar se asocia a un 36% menos de riesgo de muerte en la enfermedad coronaria (20 estudios de cohortes; Critchley y Capewell, 2003). La guía añade que potencia lo que consiguen el ejercicio, los fármacos y la dieta (apartado 7.7). En la apnea del sueño, la hipoxia intermitente activa de forma crónica el sistema simpático y produce estrés oxidativo y disfunción endotelial, según la revisión que recogió CardioTeca. Cómo se pregunta y cómo se aconseja cada hábito, en sus apartados.

Dónde sigue

  • La dietael patrón mediterráneo y el de baja grasa, en E3
  • El tabacoel consejo, los fármacos y el seguimiento, en E4
  • El sueñolo que dicen las fuentes y la apnea, en E7
  • IB1Un patrón de dieta saludable, como la mediterránea o las bajas en grasa, para reducir los eventos cardiovasculares y la mortalidad total.
  • IALa intervención para dejar de fumar, como parte integral de la rehabilitación, para mejorar la salud y reducir el riesgo cardiovascular.
Guía ESC 2026 de rehabilitación cardiaca: PR-065, PR-074. Cada recomendación, con la clase y el nivel de evidencia de su guía.
  1. Bäck M, Wilhelm M, Marcin T, et al. 2026 ESC Guidelines on cardiac rehabilitation. Eur Heart J. 2026. DOI 10.1093/eurheartj/ehag099 · PMID 42661418
  2. Mounsey LA, Guo M, Lau ES, Ho JE. Exercise training in heart failure: clinical benefits and mechanisms. Circ Res. 2025;137(2):273-89. DOI 10.1161/CIRCRESAHA.124.325533 · PMID 40608852
  3. Hambrecht R, Fiehn E, Yu J, Niebauer J, Weigl C, Hilbrich L, et al. Effects of endurance training on mitochondrial ultrastructure and fiber type distribution in skeletal muscle of patients with stable chronic heart failure. J Am Coll Cardiol. 1997;29(5):1067-73. DOI 10.1016/s0735-1097(97)00015-6 · PMID 9120161
  4. Terada T, Pap R, Thomas A, Wei R, Noda T, Visintini S, et al. Effects of muscle strength training combined with aerobic training versus aerobic training alone on cardiovascular disease risk indicators in patients with coronary artery disease: a systematic review and meta-analysis of randomised clinical trials. Br J Sports Med. 2024;58(20):1225-34. DOI 10.1136/bjsports-2024-108530 · PMID 39214675
  5. Kamiya K, Masuda T, Tanaka S, Hamazaki N, Matsue Y, Mezzani A, et al. Quadriceps strength as a predictor of mortality in coronary artery disease. Am J Med. 2015;128(11):1212-9. DOI 10.1016/j.amjmed.2015.06.035 · PMID 26169888
  6. Hambrecht R, Adams V, Erbs S, Linke A, Kränkel N, Shu Y, et al. Regular physical activity improves endothelial function in patients with coronary artery disease by increasing phosphorylation of endothelial nitric oxide synthase. Circulation. 2003;107(25):3152-8. DOI 10.1161/01.CIR.0000074229.93804.5C · PMID 12810615
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La guía, en su texto, sus tablas y sus figuras; su suplemento, en la web de la revista; las revisiones de Mounsey y de Aimo y la de Lloyd-Jones, en su texto completo; los demás estudios, en su resumen de PubMed. Los identificadores, comprobados el 07/11/2026.

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