Cuándo repetir el NT-proBNP y cuándo derivar al cardiólogo para prevenir la insuficiencia cardiaca

Diapositiva sobre el cribado de la insuficiencia cardiaca con péptidos natriuréticos. Para la Sociedad Japonesa de Insuficiencia Cardiaca, un NT-proBNP de 125 pg/mL o más, o un BNP de 35 pg/mL o más, en una persona sin síntomas indica estadio B y derivación a cardiología con un ecocardiograma. El consenso de la HFA de 2023 pide un ecocardiograma en la persona sin síntomas a partir de 75, 150 o 300 pg/mL según tenga menos de 50 años, de 50 a 74 o 75 o más. Los cortes de la guía ESC 2026, 125, 250 y 500 pg/mL según la edad, son para el paciente con síntomas o signos

La Sociedad Japonesa de Insuficiencia Cardiaca publicó en octubre de 2026, en Journal of Cardiac Failure, una declaración científica sobre la prevención de la insuficiencia cardiaca en los estadios A y B [1]. Su eje es el cribado con péptidos natriuréticos: medir el BNP o el NT-proBNP al menos una vez al año a toda persona con factores de riesgo, considerar en estadio B a quien tenga un BNP de 35 pg/mL o más o un NT-proBNP de 125 pg/mL o más, derivarlo entonces a cardiología para hacer un ecocardiograma y repetir la determinación al menos dos veces al año.

Resumen en audio · 2 minutos

Cuándo repetir el NT-proBNP y cuándo derivar al cardiólogo para prevenir la insuficiencia cardiaca

En Europa, el consenso de la Heart Failure Association (HFA) de la ESC de 2023 propone para las personas sin síntomas cortes de NT-proBNP ajustados por edad [2]. La guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca fija los suyos para el paciente que ya tiene síntomas o signos [3]. Con un NT-proBNP de 200 pg/mL en una persona de 80 años sin síntomas, la declaración japonesa indica derivarla a cardiología y el consenso de la HFA, repetir la determinación a los seis meses.

En este artículo:

  1. Lo que ya sabíamos del cribado con péptidos natriuréticos
  2. El circuito de la Sociedad Japonesa de Insuficiencia Cardiaca, paso a paso
  3. Tres umbrales distintos para el mismo paciente sin síntomas
  4. Los estudios que sostienen la derivación
  5. Cómo implementarlo en nuestra práctica clínica

Lo que ya sabíamos del cribado con péptidos natriuréticos

El estadio A reúne a las personas con factores de riesgo de insuficiencia cardiaca, como la hipertensión, la diabetes, la enfermedad renal crónica, la obesidad o la enfermedad aterosclerótica. El estadio B, o preinsuficiencia cardiaca, es el de quienes nunca han tenido síntomas pero ya tienen una alteración estructural del corazón, presiones de llenado elevadas o biomarcadores cardiacos altos. La guía ESC 2026 adoptó esta clasificación, como contamos al repasar los cambios de la guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca, pero no incluye ninguna recomendación sobre el cribado de las personas sin síntomas: su apartado de prevención no menciona los péptidos natriuréticos.

El consenso de la HFA de 2023 acuñó el concepto de estrés cardiaco para la persona sin síntomas con un NT-proBNP elevado, que explicamos al hablar del paso del estadio A al estadio B y la puntuación PROGRAB-HF. Sus autores construyeron los cortes sobre todo con datos de personas con diabetes y piden validarlos con datos de ensayos clínicos.

La declaración científica de la ESC de 2026 sobre la prevención de la insuficiencia cardiaca, que resumimos en el artículo sobre los iSGLT2, la finerenona y la semaglutida en la prevención, considera que el cribado con péptidos natriuréticos seguido de atención en equipo con un especialista cardiovascular puede ser útil para evitar la disfunción ventricular o la insuficiencia cardiaca [4]. También pide estudios sobre su coste-efectividad, sus riesgos y su efecto en la calidad de vida y en la mortalidad.

El circuito de la Sociedad Japonesa de Insuficiencia Cardiaca, paso a paso

Según los autores, a la mayoría de las personas en estadio A o B no las sigue un cardiólogo sino su médico de familia, su endocrinólogo, su nefrólogo o su internista. Además, el paso a la insuficiencia cardiaca con síntomas a menudo se reconoce cuando ya hay una disfunción irreversible o una descompensación. Para ellos proponen seis pasos:

  1. Se mide el BNP o el NT-proBNP al menos una vez al año a toda persona en estadio A: con hipertensión, enfermedad aterosclerótica, diabetes, enfermedad renal crónica u obesidad, entre otros factores de riesgo.
  2. Con un BNP inferior a 35 pg/mL o un NT-proBNP inferior a 125 pg/mL, la persona sigue en estadio A y la determinación se repite al año.
  3. Con un BNP de 35 pg/mL o más o un NT-proBNP de 125 pg/mL o más, la declaración la considera en estadio B, sobre todo si tiene factores de riesgo, y recomienda derivarla a cardiología para estudiarla y hacer un ecocardiograma.
  4. En el estadio B, el seguimiento se coordina con cardiología y el péptido se mide al menos dos veces al año.
  5. En cada revisión se buscan síntomas (cansancio, disnea, ortopnea o disnea paroxística nocturna) y signos (crepitantes, tercer ruido, edemas, ingurgitación yugular o un aumento de peso de más de 2 kg en una semana), y se valoran la radiografía de tórax y el ECG en busca de un índice cardiotorácico aumentado, congestión, derrame pleural, fibrilación auricular, ondas Q o hipertrofia ventricular izquierda.
  6. Si esos datos aparecen en una persona en estadio B, la declaración los interpreta como un posible paso al estadio C y recomienda derivarla para un ecocardiograma y plantear pronto el tratamiento de la insuficiencia cardiaca.

Antes de etiquetar a alguien de estadio B, la declaración pide tener en cuenta lo que modifica los péptidos. Los elevan la edad avanzada, el sexo femenino, la enfermedad renal crónica, la fibrilación auricular, la inflamación, la anemia y el sacubitrilo/valsartán (sacubitril/valsartan), que sube el BNP al empezar el tratamiento y afecta menos al NT-proBNP; la obesidad y la ascendencia africana los bajan. Un NT-proBNP alto en la enfermedad renal crónica no debe atribuirse sin más a la insuficiencia renal, porque se asocia a peor pronóstico sea cual sea la función renal. La guía ESC 2026 recoge lo mismo.

Tres umbrales distintos para el mismo paciente sin síntomas

Las tres referencias usan el NT-proBNP con fines distintos, por lo que sus cortes no son intercambiables.

Sociedad Japonesa de Insuficiencia Cardiaca, 2026Consenso de la HFA, 2023 (estrés cardiaco)Guía ESC 2026
A quién se aplicaPersona sin síntomas con factores de riesgo (estadio A)Persona sin síntomas con diabetes tipo 2 u otros factores de riesgo cardiovascularPaciente en consulta con síntomas o signos que hacen sospechar insuficiencia cardiaca
Cifra sin estudio adicionalNT-proBNP <125 pg/mL o BNP <35 pg/mL, a cualquier edad: se repite al añoNT-proBNP ≤50 pg/mL: se repite al añoPor debajo de los cortes de la fila siguiente, la insuficiencia cardiaca es muy improbable, salvo sospecha clínica alta
Cifra que lleva al ecocardiogramaNT-proBNP ≥125 pg/mL o BNP ≥35 pg/mL: estadio B y derivación a cardiologíaNT-proBNP ≥75 pg/mL antes de los 50 años, ≥150 de 50 a 74 y ≥300 a partir de los 75NT-proBNP ≥125 pg/mL antes de los 50 años, ≥250 de 50 a 74 y ≥500 a partir de los 75, o BNP ≥35 pg/mL; ecocardiograma y valoración por el especialista
Zona intermediaNo la hayEntre ambos valores: se repite a los seis mesesNo la hay

Según la declaración japonesa, los cortes por edad de la guía ESC 2026 sirven para diagnosticar la insuficiencia cardiaca con síntomas y no modifican los del estadio B. La guía no propone cortes de BNP por edad porque, según su texto, faltan datos para fijarlos.

Las diferencias se notan sobre todo en los menores de 50 años y en los mayores de 75. Una persona de 45 años con diabetes y un NT-proBNP de 100 pg/mL tiene un estrés cardiaco probable para la HFA, que pide un ecocardiograma; para la declaración japonesa sigue en estadio A y repite la determinación al año. Con 80 años y 200 pg/mL ocurre lo contrario: estadio B y derivación para la sociedad japonesa, zona gris y nueva determinación a los seis meses para la HFA.

Los estudios que sostienen la derivación

La declaración apoya su circuito en dos estudios aleatorizados de 2013. En el estudio STOP-HF [5], 1.374 personas de más de 40 años con factores de riesgo cardiovascular, de 39 consultas de atención primaria de Dublín, se asignaron a la atención habitual o a una determinación anual de BNP; quienes llegaban a 50 pg/mL o más se hacían un ecocardiograma y pasaban a un seguimiento compartido entre su médico de familia y cardiología. Tras una media de 4,2 años, la disfunción ventricular, con o sin insuficiencia cardiaca, apareció en el 5,3% del grupo de cribado y en el 8,7% del de atención habitual (OR 0,55; IC 95% 0,37–0,82). Los ingresos por insuficiencia cardiaca fueron 7 frente a 14, sin diferencia significativa. El grupo de cribado se hizo más pruebas cardiovasculares (850 frente a 496 por cada 1.000 pacientes-año).

En el estudio PONTIAC [6], 300 personas con diabetes tipo 2, un NT-proBNP superior a 125 pg/mL y sin cardiopatía se asignaron al seguimiento en sus unidades de diabetes o, además, a una consulta de cardiología que subía los IECA o ARA-II y los betabloqueantes hasta la dosis máxima tolerada. A los dos años hubo menos ingresos o muertes de causa cardiaca en el grupo de cardiología (HR 0,351; IC 95% 0,127–0,975), con 5 ingresos de causa cardiaca frente a 14. El estudio se hizo en Viena, con pacientes en su gran mayoría de raza blanca. El NT-proBNP no bajó con el tratamiento.

Ninguno de los dos se diseñó para validar los intervalos de una y dos determinaciones al año, que la declaración presenta como una propuesta de consenso. Los autores señalan además que muchos ecocardiogramas pedidos por un péptido alto saldrán normales y que el aumento de derivaciones puede desbordar a los servicios de cardiología. Ante lo primero, recuerdan que el péptido elevado es por sí mismo un criterio de estadio B y que esas personas necesitan seguimiento, no solo que se les tranquilice.

Cómo implementarlo en nuestra práctica clínica

  • En una persona sin síntomas, el NT-proBNP se interpreta con los cortes del cribado y no con los del diagnóstico. Con los de la guía ESC 2026 (125, 250 y 500 pg/mL según la edad), un mayor de 75 años con 400 pg/mL quedaría sin estudiar, aunque supera el umbral de estrés cardiaco de la HFA (300 pg/mL) y el de estadio B de la sociedad japonesa (125 pg/mL).
  • La prueba de que derivar a estas personas cambia su evolución procede de dos estudios de 1.374 y 300 pacientes, hechos en Irlanda y en Austria con cortes únicos sin ajuste por edad: un BNP de 50 pg/mL y un NT-proBNP de 125 pg/mL.
  • Cuando el ecocardiograma confirma el estadio B, la guía ESC 2026 recomienda el control estricto de la presión arterial, con una sistólica por debajo de 130 mmHg (clase I, nivel de evidencia A) y un IECA, o un ARA-II si no se tolera, con FEVI del 40% o menos (clase I, nivel de evidencia A). Con FEVI inferior al 50% recomienda además un betabloqueante (clase I, nivel de evidencia B1).
  • El circuito japonés añade una pauta de seguimiento del estadio B que el consenso de la HFA no detalla: el péptido dos veces al año y, en cada visita, síntomas, exploración, radiografía de tórax y ECG.

Mensajes clave

  • La Sociedad Japonesa de Insuficiencia Cardiaca propone medir el BNP o el NT-proBNP una vez al año en el estadio A y al menos dos veces al año en el estadio B.
  • Para la declaración japonesa, un BNP de 35 pg/mL o más o un NT-proBNP de 125 pg/mL o más en una persona sin síntomas con factores de riesgo es estadio B y motivo para derivarla a cardiología con un ecocardiograma.
  • El consenso de la HFA de 2023 usa cortes por edad para el estrés cardiaco (75, 150 y 300 pg/mL), con una zona gris que se repite a los seis meses; los de la guía ESC 2026 (125, 250 y 500 pg/mL) son para el paciente con síntomas.
  • El cribado con péptidos y el seguimiento compartido con cardiología redujeron la disfunción ventricular en el estudio STOP-HF y los ingresos o muertes de causa cardiaca en el estudio PONTIAC; ninguno validó los intervalos de repetición.

Importancia y aplicación clínica

La declaración japonesa convierte el cribado en una rutina de consulta con tres decisiones: a quién medir, cada cuánto repetir y cuándo derivar. Usa un único umbral de NT-proBNP, 125 pg/mL a cualquier edad, frente a los tres cortes por edad de la HFA; con él deriva a más personas de 75 años o más y pide ecocardiograma a menos personas menores de 50. Los dos esquemas están pendientes de validación: la HFA pide comprobar el suyo con datos de ensayos clínicos y la sociedad japonesa, estudios de implantación en la práctica diaria.

Para el médico que atiende a personas con hipertensión, diabetes o enfermedad renal crónica, la consecuencia práctica es interpretar el NT-proBNP del paciente sin síntomas con los cortes del cribado, no con los diagnósticos de la guía ESC 2026, y derivar a cardiología con un ecocardiograma cuando se superan. El cribado de la insuficiencia cardiaca con péptidos natriuréticos, con NT-proBNP o con BNP, identifica el estadio B antes de los síntomas, que es cuando la guía ESC 2026 ya recomienda con clase I el control de la presión arterial y, según la FEVI, los IECA o ARA-II y los betabloqueantes.

Preguntas frecuentes

¿Qué cifra de NT-proBNP indica estadio B de la insuficiencia cardiaca?

Para la Sociedad Japonesa de Insuficiencia Cardiaca, 125 pg/mL o más, o un BNP de 35 pg/mL o más, en una persona sin síntomas con factores de riesgo. El consenso de la HFA de 2023 considera probable el estrés cardiaco a partir de 75, 150 o 300 pg/mL, según la persona tenga menos de 50 años, de 50 a 74 o 75 o más.

¿Cada cuánto hay que repetir el NT-proBNP en una persona con factores de riesgo?

La declaración japonesa propone una vez al año en el estadio A y al menos dos veces al año en el estadio B. La HFA lo repite al año si es de 50 pg/mL o menos y a los seis meses si queda en la zona gris. Son pautas de consenso que ningún estudio ha validado.

¿Sirven los cortes por edad de la guía ESC 2026 para el cribado?

Según la declaración japonesa, no. Los valores de 125, 250 y 500 pg/mL de la guía ESC 2026 son para el paciente con síntomas o signos que hacen sospechar insuficiencia cardiaca; en la persona sin síntomas se usan los cortes del cribado, los de la HFA o los de la sociedad japonesa.

¿Se puede ignorar un NT-proBNP alto en un paciente con insuficiencia renal?

No. La enfermedad renal eleva el NT-proBNP, pero la declaración japonesa y la guía ESC 2026 piden no descartarlo por ello: un NT-proBNP alto se asocia a peor pronóstico sea cual sea la función renal.

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