Protección radiológica del personal de hemodinámica: qué pide el consenso SCAI 2026 y qué exige la normativa española

Diapositiva sobre la protección radiológica del personal de hemodinámica. En el estudio RELID, el 50% de los cardiólogos intervencionistas tenía opacidades en el cristalino, frente a menos del 10% de los controles no expuestos. El consenso SCAI 2026 considera obligatorias las barreras de protección radiológica en todas las salas con fluoroscopia. En un estudio aleatorizado de 100 procedimientos, unos paneles portátiles redujeron un 95% la dosis corporal del primer operador frente al delantal y las mamparas convencionales. En España, el Real Decreto 1029/2022 fija un límite de 20 mSv al año de dosis efectiva

La protección radiológica del personal de la sala de hemodinámica se ha apoyado durante décadas en el delantal plomado, el protector de tiroides, las gafas y la mampara suspendida del techo. Un documento de consenso de la Society for Cardiovascular Angiography and Interventions (SCAI), respaldado por el American College of Cardiology, la American Society of Echocardiography, la Heart Rhythm Society, la Society of Interventional Radiology y la Society for Vascular Surgery, propone otro punto de partida: considera obligatorio instalar en todas las salas con fluoroscopia sistemas de protección radiológica avanzada, es decir, barreras, blindajes y otros sistemas que aíslan al personal de la radiación o le quitan de encima el peso del plomo, en lugar de confiar la protección solo al delantal [1].

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Protección radiológica del personal de hemodinámica: qué pide el consenso SCAI 2026 y qué exige la normativa española

El documento se publicó en línea el 14 de julio de 2026, apareció en el número de septiembre de JACC: Cardiovascular Interventions y se publicó a la vez en las revistas de la SCAI y de la Society of Interventional Radiology. Sus 25 autores votaron cada declaración con un método Delphi modificado, que exigía un 75% de acuerdo, lo sometieron a comentario público en mayo de 2025 y las seis sociedades lo aprobaron como documento oficial en mayo de 2026. Repasa los riesgos de la radiación y del propio delantal, revisa las pruebas de los sistemas que hay en el mercado y reparte responsabilidades entre hospitales, fabricantes y reguladores.

En este artículo:

  1. Lo que se sabía de la radiación y del delantal
  2. Qué propone el consenso SCAI 2026 de protección radiológica
  3. Qué miden los estudios de las barreras
  4. Embarazo y radiación en la sala de hemodinámica
  5. Lo que exige la normativa española
  6. Los puntos que generarán más debate

Lo que se sabía de la radiación y del delantal

La lesión mejor documentada en el personal de hemodinámica es la del cristalino. En una de las encuestas del estudio RELID, promovido por el Organismo Internacional de Energía Atómica, se exploró con lámpara de hendidura a 54 cardiólogos intervencionistas y a 69 enfermeros y técnicos durante el congreso de la Sociedad Latinoamericana de Cardiología Intervencionista (SOLACI) de 2010, en Buenos Aires. Tenían opacidades subcapsulares posteriores, las propias de la radiación, el 50% de los cardiólogos y el 41% del personal de enfermería y técnico, frente a menos del 10% de los controles no expuestos [2].

En los cardiólogos con opacidades, la dosis acumulada estimada en el cristalino era de 8,3 Gy (3,0 Gy en los que no las tenían) y solo el 41% de ellos usaba gafas plomadas.

En el personal de hemodinámica, los datos sobre cáncer proceden sobre todo de series de casos y de encuestas; el consenso cita además estudios de cohortes en técnicos de radiología de Estados Unidos. Una serie de 31 médicos intervencionistas con tumores cerebrales o de cuello, reunida a partir de casos comunicados desde varios países, encontró el tumor en el lado izquierdo, el más expuesto a la radiación dispersa, en 22 de los 26 casos en los que constaba el lado. Sus autores señalan que, sin conocer cuántos profesionales estuvieron expuestos en total, la serie sugiere una relación causal, pero no la establece [3].

En una encuesta de la Clínica Mayo a 1.543 trabajadores de cardiología y radiología, el cáncer declarado fue del 9% tanto en quienes participaban en procedimientos con radiación como en quienes no lo hacían; las cataratas, del 4% en los dos grupos [4]. Lo que sí separó a los dos grupos fue el dolor relacionado con el trabajo: 55% en los expuestos frente a 45% en los no expuestos, con una odds ratio ajustada de 1,67, más frecuente en técnicos (62%) y en enfermeras (60%) que en médicos (44%).

La encuesta de la SCAI de 2023, con 296 médicos que trabajan en salas de hemodinámica y una tasa de respuesta del 8%, recogió dolor musculoesquelético atribuido al delantal o al trabajo en la sala en el 66%, al menos una lesión ortopédica en el 60% (lumbar en el 34% y cervical en el 25%) y una baja por un problema físico o mental relacionado con el trabajo en el 21% [5]. El 17% había reducido sus horas en la sala para exponerse menos, frente al 6,9% en la encuesta de 2014.

En esa misma encuesta, menos del 15% usaba algún sistema para trabajar sin plomo o con menos plomo; los obstáculos más citados para adoptarlos eran el coste (83%) y la aprobación de la dirección del centro (71%). El editorial que acompaña a la versión del consenso en la revista de la SCAI recuerda las medidas clásicas para mantener la dosis tan baja como sea razonablemente posible: menos tiempo de escopia y de cine, colimación, el detector cerca del paciente, evitar las angulaciones forzadas, menos imágenes por segundo, paños protectores y dosímetros en tiempo real [6]. El mismo editorial señala que el delantal deja sin cubrir la cabeza, las extremidades y parte del cuello, sobre todo en el lado izquierdo.

El documento norteamericano de referencia hasta ahora era el consenso de 2018 del American College of Cardiology sobre el uso de la radiación ionizante en imagen cardiovascular, que ya dedicaba una de sus partes a la protección del paciente y del personal y que comentamos en CardioTeca en su presentación y en sus recomendaciones para reducir la dosis. En Europa, la directiva 2013/59/Euratom rebajó el límite de dosis al cristalino de los trabajadores expuestos; en España lo recoge el Real Decreto 1029/2022.

Qué propone el consenso SCAI 2026 de protección radiológica

El consenso parte de la jerarquía de controles que aplican los organismos de seguridad laboral: lo más eficaz es eliminar el riesgo o sustituirlo; después, aislar a las personas con medidas de ingeniería; después, cambiar la forma de trabajar; en último lugar, los equipos de protección individual. El delantal está en ese último escalón. No elimina la radiación, protege solo lo que cubre y añade un riesgo propio, la carga sobre la columna, con un peso que según el documento suele estar entre 2,2 y 6,8 kg.

Con ese marco, el documento relee el principio ALARA (as low as reasonably achievable, tan bajo como sea razonablemente posible), que la normativa federal estadounidense define teniendo en cuenta el estado de la técnica. Los autores afirman que los sistemas disponibles reducen la exposición del operador y del personal hasta un 99% frente a la protección convencional y concluyen que trabajar solo con delantal y mamparas pequeñas ya no cumple ese principio. Por eso consideran que la adopción de estos sistemas deja de ser opcional.

El documento describe seis sistemas comercializados en Estados Unidos con datos comparativos publicados, menciona otros en desarrollo y no recomienda ninguno en concreto: la elección queda en manos de cada servicio.

Tipo de sistemaCómo protegeA quién protegePruebas que cita el consenso
Barrera configurable de techo o de pedestal (Protego)Barrera de 0,5 mm de equivalente de plomo entre el tubo de rayos X y el operador, con escotaduras para las piernas y los brazos del pacienteA todo el equipoUn estudio preclínico y varios estudios observacionales en intervencionismo coronario y estructural
Paneles transparentes portátiles (Rampart)Paneles de 1 mm de equivalente de plomo en el lado del operador, junto con faldones de mesaAl operador y al ayudante situados en ese lado; quien trabaja en el lado contrario puede necesitar más protecciónDos estudios aleatorizados de 100 procedimientos cada uno
Blindaje montado en el arco en C (Radiaction)Segmentos telescópicos alrededor del tubo y del receptor que encierran el haz, junto con faldones de mesaAl operadorPruebas con maniquí y un estudio prospectivo en electrofisiología
Sistema modular de 360° (EggNest)Entre 8 y 12 mamparas de mesa y de techo alrededor del pacienteA todo el personal que rodea la mesaUn estudio con maniquí
Traje plomado suspendido (Zero-Gravity)Delantal de 1 mm y pantalla facial de 0,5 mm que cuelgan del techo o de un carro, sin peso sobre el cuerpoA quien lo llevaEstudios experimentales y estudios observacionales
Exoesqueleto (StemRad MD)Armazón que descarga el peso en el suelo, con 0,5 a 1 mm de equivalente de plomo y visorA quien lo lleva; puede necesitar protección adicional en la cabezaEstudios con maniquí

Las declaraciones del consenso sobre estos sistemas son tres. La primera, que los disponibles han reducido de forma significativa la exposición del operador y del personal. La segunda, que se recomienda con firmeza la dosimetría en tiempo real, sobre todo al empezar a usarlos, porque hay una curva de aprendizaje y porque ver la dosis en el momento modifica la conducta del operador. La tercera abre la puerta a dejar el delantal:

Cuando los sistemas de protección radiológica avanzada hayan reducido de forma demostrada la exposición hasta dejarla dentro de los límites de seguridad reglamentarios, los operadores y el personal de la sala pueden optar por una protección de menor peso o por no llevar delantal, siempre que haya una vigilancia institucional rigurosa en tiempo real, una zona de protección claramente definida y se cumpla la normativa de cada estado.

Consenso SCAI/ASE/HRS/SIR/SVS 2026

El documento advierte de un problema técnico para quien trabaje sin delantal. Los métodos habituales para estimar la dosis efectiva a partir del dosímetro dan por hecho que el trabajador lleva 0,5 mm de equivalente de plomo sobre los órganos críticos. Sin esa protección, infraestiman la dosis real. Propone usar las lecturas sin corregir, varios dosímetros (cabeza, tórax y extremidades) y la dosimetría en tiempo real. También pide nuevos modelos para convertir las lecturas en dosis.

En cuanto a las responsabilidades, el consenso atribuye la principal a los hospitales y a sus directivos, que deben garantizar un entorno de trabajo seguro. La última recae en los fabricantes de equipos de rayos X, a los que pide integrar estas protecciones en todas las instalaciones nuevas y en las renovaciones. Sus recomendaciones para Estados Unidos incluyen unificar la normativa de los distintos estados, un programa nacional de certificación del personal, una plataforma común para registrar la dosis y un registro nacional de exposición ocupacional. Con la extensión de las barreras, añade, podría considerarse en el futuro el límite anual de 20 mSv que recomienda la Comisión Internacional de Protección Radiológica.

Qué miden los estudios de las barreras

El primer estudio aleatorizado con uno de estos sistemas, según sus autores, se hizo en un único centro, Emory Healthcare (Atlanta), con 100 procedimientos programados coronarios y estructurales. En cada caso, el equipo trabajó con delantal y mamparas convencionales o con paneles portátiles (Rampart) sin delantal. Los dos médicos llevaban dosímetros en tiempo real en siete puntos del cuerpo (más uno bajo el delantal cuando lo llevaban) y la enfermera o el técnico, en seis [7]. El tiempo de escopia y el producto dosis-área fueron similares en los dos grupos.

La mediana de dosis corporal total por procedimiento del primer operador fue de 22 μSv con la protección convencional y de 1 μSv con los paneles, un 95% menos. La del segundo operador bajó un 97% (de 32 a 1 μSv) y la de la enfermera o el técnico, casi un 100%. La reducción fue mayor en las zonas que el delantal no cubre: la cabeza del primer operador recibió una mediana de 2 μSv con los paneles, frente a 22 μSv con la protección convencional.

En el tórax, la dosis medida bajo el delantal en el grupo convencional fue algo menor que la del tórax sin delantal con los paneles (0 frente a 2 μSv), una diferencia que los autores consideraron sin relevancia clínica. El sistema no protege a quien trabaja en el lado izquierdo del paciente, que sigue necesitando plomo.

Otro estudio aleatorizado, del Hospital Universitario Sahlgrenska de Gotemburgo, probó un sistema textil (MasterPeace) de faldones y paños sobre el paciente, que el consenso cuenta entre los que están en desarrollo, con un diseño distinto. Durante doce semanas, el sorteo decidió cada semana si se trabajaba con el sistema textil o con la protección habitual, que ya incluía faldones de mesa, una mampara lateral, la mampara de techo y un paño protector sobre el paciente; en total hubo 190 coronariografías e intervenciones coronarias. Todo el personal siguió llevando delantal en los dos grupos [8]. La dosis se midió con 69 dosímetros pasivos colocados por fuera del delantal y se ajustó por la radiación emitida en cada semana.

Con el sistema textil, la dosis semanal del primer operador bajó de 0,11 a 0,02 mSv, un 78% menos; la de la enfermera instrumentista, de 0,06 a 0,01 mSv, un 77% menos. Extrapolada a 800 procedimientos al año, la dosis medida sobre el delantal del operador pasaría de 5,07 a 1,27 mSv. El estudio no midió la dosis en la cabeza, el cristalino ni el tiroides. Tampoco se diseñó para valorar el trabajo sin delantal.

Ninguno de los dos estudios midió a quien trabaja en la cabecera de la mesa. En un estudio con maniquí, la radiación dispersa más alta de la sala estaba precisamente en la cabecera, donde se colocan el anestesista y quien hace un acceso yugular (256 μSv/h de media sin protección, frente a 137 μSv/h en el puesto del primer operador). Cada barrera protege a quien queda detrás de ella: en ese estudio, la barrera de paneles situada en el lado del operador no redujo la radiación de la cabecera y el sistema que rodeaba toda la mesa sí lo hizo [9]. El consenso añade que la ecocardiografía transesofágica obliga cada vez más al ecocardiografista a colocarse en la cabecera durante los procedimientos estructurales, con un riesgo que a menudo supera al de quien implanta el dispositivo.

Embarazo y radiación en la sala de hemodinámica

El consenso dedica un apartado a los riesgos reproductivos y remite a los documentos específicos sobre el embarazo. El de referencia en Europa es la declaración de 2023 de la European Association of Percutaneous Cardiovascular Interventions (EAPCI), elaborada con la European Heart Rhythm Association, la European Association of Cardiovascular Imaging, el comité de asuntos regulatorios de la ESC y Women as One [10].

Según sus tablas, la probabilidad espontánea de que un niño nazca con una malformación congénita o desarrolle un cáncer infantil es del 4,07%; con 1 mSv de dosis fetal pasa al 4,078% y con 5 mSv, al 4,12%. Los efectos con umbral, como el aborto, las malformaciones o el retraso del crecimiento, se han descrito con dosis fetales del orden de 100 mGy.

Los límites no son iguales a los dos lados del Atlántico. En la Unión Europea, incluida España, la dosis al feto no debe superar 1 mSv desde que la trabajadora comunica el embarazo hasta el final de la gestación. En Estados Unidos, el National Council on Radiation Protection and Measurements recomienda no superar 5 mSv en todo el embarazo y 0,5 mSv al mes.

La declaración europea recoge que Austria, Hungría, Italia, Portugal y Rumanía no permiten a la embarazada trabajar en la sala, mientras que la normativa española lo permite con vigilancia mensual de la dosis, aunque en algunos centros los servicios de protección radiológica o de prevención no lo autorizan.

Los datos de práctica real son escasos. La declaración reúne, como datos no publicados, 15 embarazos de 11 cardiólogas intervencionistas españolas que siguieron trabajando en la sala: en 8 la dosis registrada fue la del fondo ambiental, en 2 fue de 0,2 mSv, en 3 fue inferior a 1 mSv y en 2 no se recordaba. En 8 de los 15 se añadió una segunda falda o un protector gonadal al delantal habitual. Catorce embarazos tuvieron un resultado normal y uno, insuficiencia placentaria. En la encuesta de la SCAI, al 28% de las médicas les habían desaconsejado trabajar en la sala durante el embarazo y el 71% preferiría dejarla en ese periodo.

Lo que exige la normativa española

El argumento del consenso se apoya en la legislación estadounidense, cuyo límite federal de dosis efectiva para los trabajadores es de 50 mSv al año y de 150 mSv para el cristalino, según el título 10 del Código de Regulaciones Federales. En España, el Real Decreto 1029/2022, que incorpora la directiva europea 2013/59/Euratom, fija límites más bajos [11]:

  • Dosis efectiva: 20 mSv por año oficial.
  • Cristalino: 100 mSv a lo largo de cinco años oficiales consecutivos, con un máximo de 50 mSv en un único año. Este límite se aplica desde junio de 2024, 18 meses después de la entrada en vigor del real decreto.
  • Piel y cada extremidad: 500 mSv por año oficial.
  • Embarazo: 1 mSv al feto desde que la trabajadora comunica su estado.

El reglamento clasifica en la categoría A a quien pueda recibir más de 6 mSv al año de dosis efectiva, más de 15 mSv en el cristalino o más de 150 mSv en la piel o en las extremidades. Para ellos son obligatorios la dosimetría individual, un historial dosimétrico de toda la vida laboral y un examen de salud cada doce meses. Según las recomendaciones de 2023 de la Asociación de Imagen Cardiaca y la Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología, el personal que trabaja dentro de la sala durante los procedimientos es, en general, de categoría A [12].

Ese documento partió de una encuesta a 42 ecocardiografistas intervencionistas de 33 hospitales españoles: el 46,5% no había recibido formación en protección radiológica, solo el 34,9% disponía de mamparas y el 34,9% no tenía dosímetros propios. Sus recomendaciones incluyen al menos dos dosímetros (uno bajo el delantal y otro por encima, a la altura del cuello o del cristalino), un dosímetro de muñeca o de anillo, un delantal de dos piezas cruzadas por delante (más de 0,5 mm de equivalente de plomo), protector de tiroides, mamparas de más de 1 mm y gafas plomadas, obligatorias cuando no hay mampara.

El mismo documento desaconseja los guantes plomados y pide no poner nunca las manos en el haz, trabajar con la mesa lo más alta posible y el detector cerca del paciente, evitar las proyecciones oblicuas cuando se pueda y dar un paso atrás durante la adquisición de cine.

Los puntos que generarán más debate

  • Las pruebas miden dosis, no enfermedad. Ningún estudio ha comprobado todavía que estos sistemas reduzcan las cataratas, el cáncer o las lesiones de columna del personal. El propio consenso pide estudios prospectivos de cataratas y de lesiones osteomusculares en quienes trabajan con ellos.
  • La reducción depende del sistema, de con qué se compara y de cómo se mide. El estudio de Emory, con dosímetros en tiempo real, comparó paneles sin delantal con delantal y mamparas: el primer operador recibió un 95% menos de dosis. El sueco, con dosímetros pasivos y delantal en los dos grupos, comparó paños textiles con una protección habitual que ya incluía mamparas y un paño sobre el paciente: el primer operador recibió un 78% menos. Las dos cifras no se pueden comparar entre sí. No hay un método común; el consenso propone medir cada puesto (junto a la mesa, en la cabecera y en enfermería) a la altura de la cintura y del tiroides.
  • Ningún sistema protege por igual todos los puestos. La cabecera de la mesa y el lado izquierdo del paciente, donde trabajan el anestesista y el ecocardiografista, son los menos estudiados. El consenso reconoce que faltan soluciones para el implante de dispositivos en el lado izquierdo del tórax, los procedimientos periféricos por debajo de la cintura y los abdominales.
  • Trabajar sin delantal tiene condiciones. El consenso lo admite solo cuando el sistema ha reducido de forma demostrada la exposición hasta dejarla dentro de los límites reglamentarios, con vigilancia institucional rigurosa en tiempo real, una zona de protección definida y el cumplimiento de la normativa. El estudio sueco mantuvo el delantal en los dos grupos y sus autores piden estudios específicos antes de prescindir de él.
  • El marco legal es distinto. El argumento de la obligatoriedad se construye sobre la normativa federal estadounidense, con un límite de 50 mSv al año. En España rige ya el de 20 mSv, con límites propios para el cristalino y para el feto. La obligación de dotar las salas recae, como señala el propio consenso, en las instituciones.

Mensajes clave

  • El consenso SCAI 2026, respaldado por otras cinco sociedades, considera obligatorio instalar sistemas de protección radiológica avanzada en todas las salas con fluoroscopia.
  • En el estudio RELID, el 50% de los cardiólogos intervencionistas y el 41% del personal de enfermería y técnico tenían opacidades en el cristalino; en la encuesta de la SCAI de 2023, el 60% de los médicos refería al menos una lesión ortopédica.
  • En un estudio aleatorizado de 100 procedimientos, unos paneles portátiles redujeron un 95% la dosis corporal del primer operador; en otro, con un sistema textil y delantal en los dos grupos, la reducción fue del 78%.
  • Lo que se ha medido es dosis: ningún estudio ha demostrado todavía menos cataratas, cáncer o lesiones de columna con estos sistemas.
  • En España, el límite es de 20 mSv al año, de 100 mSv en cinco años para el cristalino (con un máximo de 50 mSv en un año) y de 1 mSv para el feto desde que se comunica el embarazo.

Importancia y aplicación clínica

El consenso propone que la protección del personal deje de depender solo del delantal y pase a sistemas que aíslan al personal de la radiación o le quitan de encima el peso del plomo. Mientras esos sistemas llegan, las recomendaciones españolas de 2023 para la ecocardiografía intervencionista recogen lo que se puede comprobar en cada sala: dos dosímetros por persona, mampara, gafas plomadas (obligatorias si no hay mampara), protector de tiroides, delantal ajustado a cada profesional y formación específica.

Las cifras de los estudios sirven también para leer el propio dosímetro. Las reducciones del 78% al 95% se refieren a la dosis por procedimiento o por semana medida en el cuerpo, no a la dosis efectiva que figura en el historial dosimétrico, que se estima con el dosímetro bajo el delantal.

La normativa española permite a la trabajadora embarazada seguir en la sala siempre que la dosis al feto no supere 1 mSv. En los 15 embarazos de cardiólogas intervencionistas españolas que la declaración europea recoge como datos no publicados, la dosis quedó por debajo de 1 mSv en los 13 en que constaba; en 8 se añadió una segunda falda o un protector gonadal. El consenso recuerda que mantener la dosis fetal dentro del límite exige un delantal bien ajustado de al menos 0,5 mm de equivalente de plomo, una protección eficaz y un control de la dosis a tiempo.

La protección radiológica en la sala de hemodinámica afecta a cardiólogos intervencionistas, electrofisiólogos, ecocardiografistas, anestesistas, enfermeras y técnicos. El consenso SCAI 2026 pide medirla en cada puesto con dosimetría en tiempo real y dotar todas las salas con fluoroscopia de sistemas de protección radiológica avanzada.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el límite de dosis de radiación del personal de hemodinámica en España?

Según el Real Decreto 1029/2022, 20 mSv de dosis efectiva por año oficial; para el cristalino, 100 mSv en cinco años consecutivos, con un máximo de 50 mSv en un único año; para la piel y cada extremidad, 500 mSv al año.

¿Puede una cardióloga embarazada seguir trabajando en la sala de hemodinámica?

En España, sí, siempre que la dosis al feto no supere 1 mSv desde que comunica el embarazo, con vigilancia mensual de la dosis y, según el consenso, con un delantal bien ajustado de al menos 0,5 mm de equivalente de plomo. Según la declaración europea de 2023, con 1 mSv la probabilidad de malformación congénita o de cáncer infantil pasa del 4,07% al 4,078%.

¿Qué son los sistemas de protección radiológica avanzada?

Barreras de techo o de pedestal, paneles portátiles, mamparas modulares alrededor del paciente, blindajes montados en el arco en C, trajes suspendidos y exoesqueletos que aíslan al personal de la radiación dispersa. En los dos estudios aleatorizados que se describen en este artículo, la dosis del primer operador bajó entre un 78% y un 95%, según el sistema, la protección con la que se comparó y el método de medida.

¿El delantal plomado protege de las cataratas?

No, porque no cubre los ojos. En el estudio RELID, el 50% de los cardiólogos intervencionistas tenía opacidades en el cristalino; las recomendaciones españolas piden un dosímetro a la altura del cuello o del cristalino y gafas plomadas, obligatorias si no hay mampara.

Bibliografía recomendada

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