Debate de expertos sobre insuficiencia cardiaca

A
ESPACIO de insuficiencia cardiaca › Bloque A › A7

Actualidad

Lo que se publica y se presenta cada mes, comentado por quienes lo firman o por expertos del área.

A7

Una pregunta abierta de la práctica, dos expertos con posiciones distintas y la evidencia que sostiene cada una. En texto o en vídeo.

Dos cardiólogos, dos posturas y la evidencia de cada una. Un voto por persona, anónimo. Debajo de las caras, la evidencia de cada postura, la respuesta de cada uno a la otra y lo que dice la evidencia hoy.

Debate abiertoDebates anteriores

Octubre de 2026 · a partir de las guías ESC 2026

¿Rehabilitación cardiaca para todos los pacientes con insuficiencia cardiaca o solo para los que más se benefician?

Con las guías ESC 2026 de rehabilitación cardiaca y de insuficiencia cardiaca, publicadas el 28 de agosto de 2026, y el registro español de unidades de rehabilitación cardiaca (AULARC).

¿Con qué postura estás?Vota en un clic

Postura AJuan José Hurtado MendozaCardiólogo clínico · Sociedad Panameña de Cardiología

«Para todos los pacientes estables»

Postura BRamón Bover FreireRehabilitación Cardiaca · Hospital Clínico San Carlos

«Solo para los que más se benefician»

0%0%
Postura A · Para todos los pacientes estables

Juan José Hurtado Mendoza, cardiólogo clínico, miembro de la Sociedad Panameña de Cardiología

  • Las dos guías ESC 2026. La de insuficiencia cardiaca recomienda el entrenamiento personalizado, dentro de una rehabilitación cardiaca multidisciplinar, a todo paciente estable salvo contraindicación específica (clase I, nivel de evidencia B1) y lo cuenta entre sus recomendaciones nuevas; la de rehabilitación la recomienda en la FEVI reducida y en la preservada (clase I, nivel de evidencia B1).
  • El equipo de insuficiencia cardiaca. La guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca sitúa la rehabilitación cardiaca en su núcleo, con el cardiólogo, la enfermería, la atención primaria, el paciente y su cuidador.
  • Fragilidad y comorbilidad. La única recomendación de clase III de la guía de rehabilitación es no excluir a nadie por fragilidad o comorbilidad (nivel de evidencia C). La guía recoge que los datos apuntan a un beneficio mayor en el paciente físicamente frágil y que los de peor capacidad funcional son los que menos acuden.
  • El estudio REHAB-HF. En 349 pacientes de 60 años o más ingresados por insuficiencia cardiaca (el 97%, frágiles o prefrágiles, con una media de cinco comorbilidades), la rehabilitación iniciada en el ingreso o justo después mejoró en 1,5 puntos la batería SPPB, que va de 0 a 12, a los tres meses (IC 95% 0,9-2,0).
  • La revisión Cochrane de 2024. En 60 estudios y 8.728 pacientes, la rehabilitación basada en el ejercicio bajó los ingresos por cualquier causa del 23,8% al 15,9% a corto plazo (riesgo relativo 0,69; IC 95% 0,56-0,86) y mejoró la calidad de vida en 7,4 puntos del cuestionario de Minnesota, por encima de los 5 que marcan la relevancia clínica. El efecto fue parecido en el centro y en el domicilio.
  • El estudio HF-ACTION, ajustado. El análisis ajustado por los factores pronósticos preespecificados redujo la muerte o el ingreso por cualquier causa (HR 0,89; IC 95% 0,81-0,99) y la muerte cardiovascular o el ingreso por insuficiencia cardiaca (HR 0,85; IC 95% 0,74-0,99).
  • Quién se queda fuera. En el registro danés de insuficiencia cardiaca (33.257 pacientes, 2010-2018) se derivó menos a rehabilitación a los mayores, a los de clase IV de la NYHA, a los de FEVI por encima del 40%, a los que vivían solos y a los que tenían comorbilidad. En 2018 se derivaba a la mitad (52,2%).
  • Las plazas. La guía de rehabilitación pide ampliar la oferta (clase I, nivel de evidencia C) y acepta la telerrehabilitación o el modelo híbrido como alternativa en la insuficiencia cardiaca (clase IIa, nivel de evidencia B1). En España, el 70% de las unidades del registro AULARC ya tiene programas híbridos.
Postura B · Solo para los que más se benefician

Ramón Bover Freire, coordinador de la Unidad de Prevención y Rehabilitación Cardiaca del Hospital Clínico San Carlos (Madrid)

  • Lo que decía la guía de 2021. La guía ESC 2021 de insuficiencia cardiaca separaba las dos cosas: ejercicio para todos los que puedan (clase I, nivel de evidencia A) y programa supervisado en la enfermedad más grave, la fragilidad o la comorbilidad (clase IIa, nivel de evidencia C). La de 2026 recomienda además el entrenamiento personalizado fuera de la rehabilitación, de forma prolongada, a todo paciente estable (clase I, nivel de evidencia B2).
  • La estabilidad. La guía de rehabilitación contraindica el entrenamiento en la insuficiencia cardiaca descompensada mientras dura la inestabilidad hemodinámica y cuando en los 3 a 5 días previos ha empeorado la tolerancia al esfuerzo o hay disnea de reposo. Considera de más riesgo una ganancia de más de 1,8 kg en 1 a 3 días, la clase IV de la NYHA y una frecuencia cardiaca en reposo, tumbado, de más de 100 lpm, y pide estratificar el riesgo con una prueba de esfuerzo antes de empezar.
  • El momento. Tras un ingreso, la guía de rehabilitación sitúa el inicio cuando el paciente está descongestionado y estable, el alta es posible y el tratamiento de la guía ya está iniciado; en la insuficiencia cardiaca descompensada, la recomendación es de clase IIa (nivel de evidencia B1). En el estudio REHAB-HF mejoró la función física, sin diferencias en los reingresos a seis meses (razón de tasas 0,93; IC 95% 0,66-1,19), con 21 muertes frente a 16 (razón de tasas 1,17; IC 95% 0,61-2,27).
  • El tipo de paciente. Según la guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca, los 60 estudios de la revisión Cochrane tienen una edad media de 63 años y una FEVI media del 32%, y la propia revisión dice que son sobre todo de FEVI reducida, en clase II-III de la NYHA y en programas en centro; en la FEVI preservada no hay datos suficientes sobre muerte e ingresos. En España, el 77,5% de los ingresos por insuficiencia cardiaca de 2019 fue de pacientes de 75 años o más.
  • Cuánto se gana. En la revisión Cochrane de 2024, la rehabilitación no cambió la mortalidad (riesgo relativo 0,93; IC 95% 0,71-1,21); en los ingresos por insuficiencia cardiaca, el intervalo incluye el 1 (riesgo relativo 0,82; IC 95% 0,49-1,35). El estudio HF-ACTION, el mayor (2.331 pacientes con FEVI reducida, mediana de 30 meses), no alcanzó su objetivo principal de muerte o ingreso (HR 0,93; IC 95% 0,84-1,02); el ejercicio semanal bajó de una mediana de 95 minutos en los meses 4 a 6 a 74 en los meses 10 a 12.
  • La modalidad. En el metaanálisis en red de 139 estudios y 18.670 pacientes con insuficiencia cardiaca, el programa presencial en centro fue la única modalidad que redujo los ingresos y la mortalidad por insuficiencia cardiaca (OR 0,41 y 0,42). Para la capacidad de esfuerzo y la calidad de vida, el domicilio y las modalidades con tecnología fueron comparables.
  • Las plazas. El registro AULARC cuenta 92 unidades de rehabilitación cardiaca en España, con una mediana de 200 pacientes al año por unidad; solo el 10% de sus pacientes tiene insuficiencia cardiaca. En 2019 hubo 117.068 ingresos por insuficiencia cardiaca en los hospitales públicos, unos 1.270 por cada una de esas 92 unidades. En Europa hay una plaza por cada siete pacientes que la necesitan, según la guía de rehabilitación.
  • La organización española. El reparto por riesgo ya existe: según el registro AULARC, la fase II se hace en la unidad hospitalaria en el paciente de alto riesgo y en el centro de salud en el de bajo riesgo; el 30% de los pacientes de las unidades es de alto riesgo.

La respuesta de cada uno

Juan José Hurtado Mendoza. La falta de plazas se resuelve como propone la guía: con más oferta y con la telerrehabilitación o el modelo híbrido, que en insuficiencia cardiaca tienen clase IIa. Seleccionar por edad, por fragilidad o por comorbilidad deja fuera a pacientes como los del estudio REHAB-HF, que mejoraron con la rehabilitación, y la guía de rehabilitación prohíbe excluir por fragilidad o comorbilidad.

Ramón Bover Freire. La clase I de las dos guías es para el paciente estable. El programa supervisado no da para todos: si se derivara a todos los pacientes con insuficiencia cardiaca, las unidades se colapsarían. Hay que ordenar la entrada: primero, el paciente estable que más gana y en el momento en que más gana, como el que acaba de salir de una descompensación o el portador de una asistencia ventricular. Para el resto, ejercicio prescrito y seguimiento.

Lo que dice la evidencia hoy

Las dos guías ESC 2026 recomiendan la rehabilitación cardiaca basada en el ejercicio a todo paciente estable con insuficiencia cardiaca (clase I, nivel de evidencia B1); la de 2021 recomendaba el ejercicio a todos los que pudieran hacerlo (clase I, nivel de evidencia A) y consideraba el programa supervisado en la enfermedad más grave, la fragilidad o la comorbilidad (clase IIa, nivel de evidencia C). Los estudios muestran más capacidad funcional, mejor calidad de vida y menos ingresos por cualquier causa en el primer año, sin efecto demostrado sobre la mortalidad; se hicieron sobre todo en FEVI reducida, con una edad media de 63 años y en programas en centro, y en la FEVI preservada faltan datos sobre muerte e ingresos. Según la guía de insuficiencia cardiaca, salvo el estudio HF-ACTION, los estudios son demasiado pequeños para valorar con fiabilidad el efecto por subgrupos. Participa entre el 9% y el 50% de los candidatos a rehabilitación, según la guía de rehabilitación, y en las unidades españolas solo el 10% de los pacientes tiene insuficiencia cardiaca. Las dos posturas coinciden en que el paciente tiene que estar estable y difieren en cómo se reparten las plazas: a quién se ofrece primero el programa supervisado, en qué momento y quién puede hacerlo en casa o con apoyo digital.

¿Con qué postura estás?

Fuentes de las cifras