El Comité Internacional de Enlace sobre Reanimación (ILCOR) publicó el 5 de noviembre de 2026, a la vez en Circulation y en Resuscitation, su resumen anual sobre reanimación cardiopulmonar (RCP) [1]. El consenso ILCOR 2026 reúne el trabajo de seis grupos: 16 revisiones sistemáticas con recomendaciones nuevas o actualizadas, 9 revisiones de alcance y 21 actualizaciones de la bibliografía.
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Reanimación cardiopulmonar 2026: qué cambia con el consenso ILCOR en ventilación, trombólisis, líquidos y adrenalina
En el adulto, las compresiones torácicas siguen como en 2015. El ILCOR recomienda evitar los trombolíticos de rutina durante la RCP, sugiere evitar también los líquidos de rutina y actualiza la ventilación, con 10 ventilaciones por minuto y entre 400 y 600 mL si se puede medir el volumen. Además, se pronuncia por primera vez sobre la adrenalina (epinephrine) intramuscular, la videolaringoscopia y el momento de cargar el desfibrilador.
En este artículo:
- Qué es el consenso ILCOR de reanimación cardiopulmonar y de dónde venían estas recomendaciones
- La trombólisis durante la RCP, con recomendación fuerte en contra del uso rutinario
- Líquidos durante y después de la parada cardiaca
- Adrenalina (epinephrine) intramuscular, con datos insuficientes para recomendarla
- Ventilar 10 veces por minuto y con 400 a 600 mL durante la RCP
- Videolaringoscopia y oxígeno durante la RCP
- Cargar el desfibrilador durante las compresiones y analizar sin detenerlas
- Ecocardiograma transesofágico durante la parada, sin recomendación
- Formación de familiares y equipos de parada
- Compresiones, pronóstico neurológico, niños y primeros auxilios en el resto del consenso
- Cómo implementarlo en nuestra práctica clínica
Qué es el consenso ILCOR de reanimación cardiopulmonar y de dónde venían estas recomendaciones
El ILCOR revisa la ciencia de la reanimación de forma continua desde 2015. Cada año publica un resumen y cada cinco hace una revisión completa, la última en 2025 [2]. Las guías del Consejo Europeo de Resucitación (ERC) [3] y de la American Heart Association (AHA) [4] [5] de octubre de 2025 se apoyan en esas revisiones. El algoritmo que proponen, con sus dosis, está en nuestra píldora de soporte vital avanzado.
A diferencia de las guías, este documento no lleva clases de recomendación ni niveles de evidencia. Usa el sistema GRADE: «recomendamos» indica una recomendación fuerte y «sugerimos», una débil, cada una con una certeza alta, moderada, baja o muy baja. Cuando no hay revisión sistemática suficiente y el grupo quiere orientar, emite una declaración de buena práctica, que no lleva gradación.
En el adulto, tres de los temas revisados en 2026 tenían recomendaciones de 2010: la trombólisis durante la parada, los líquidos y los parámetros de ventilación. De las novedades para adultos, tres son recomendaciones fuertes: evitar la trombólisis de rutina, no usar hidroxietilalmidón y formar en soporte vital básico a familiares y cuidadores de personas con alto riesgo de parada. Las demás son declaraciones de buena práctica o recomendaciones débiles, todas estas con certeza muy baja.
La trombólisis durante la RCP, con recomendación fuerte en contra del uso rutinario
El ILCOR recomienda no administrar trombolíticos de rutina durante la RCP (recomendación fuerte, certeza moderada). Se apoya en tres estudios aleatorizados con 1.299 pacientes, en los que la trombólisis no mejoró la supervivencia al alta, la supervivencia con buena evolución neurológica ni la recuperación de la circulación espontánea.
El más grande es el estudio TROICA [6]. Partía de que cerca del 70% de las paradas extrahospitalarias se deben a un infarto o a una embolia pulmonar, e incluyó adultos con parada presenciada de presunto origen cardiaco. Comparó tenecteplasa (tenecteplase) con placebo, sin heparina ni ácido acetilsalicílico añadidos. La supervivencia a 30 días fue del 14,7% frente al 17,0% (riesgo relativo 0,87; IC 95% 0,65–1,15) y el estudio se detuvo por futilidad con 1.050 pacientes. Hubo hemorragia intracraneal en 14 de 518 pacientes con tenecteplasa (2,7%) y en 2 de 514 con placebo (0,4%); cuatro fueron sintomáticas, todas con tenecteplasa.
La recomendación no sustituye a la específica de la parada por embolia pulmonar, que el ILCOR deja sin cambios. La guía ERC 2025 propone considerar la trombólisis inmediata si la embolia pulmonar es la causa sospechada o confirmada y, en pacientes seleccionados, mantener la RCP de 60 a 90 minutos después. La guía AHA 2025 la considera razonable con embolia confirmada (clase 2a, nivel de evidencia B-NR) y una opción si solo se sospecha (clase 2b, nivel de evidencia B-NR) [7]. El estudio TROICA no contesta a esa pregunta: permitía la trombólisis abierta fuera del estudio si se sospechaba embolia y solo incluyó a 37 pacientes con embolia confirmada.
Líquidos durante y después de la parada cardiaca
El ILCOR revisó 14 estudios aleatorizados y 44 observacionales [8]. Sugiere evitar la terapia de volumen de rutina durante la RCP en la parada no traumática de causa no aclarada (recomendación débil, certeza muy baja). Recomienda no usar hidroxietilalmidón ni durante la RCP ni después de recuperar la circulación (recomendación fuerte, certeza muy baja), por sus daños conocidos en pacientes críticos: coagulopatía, lesión renal aguda y más mortalidad. Admite el volumen cuando las circunstancias indican que el paciente estaba hipovolémico antes de la parada (buena práctica).
Ningún estudio aleatorizado comparó directamente administrar volumen con no administrarlo durante la RCP. Los que hay prueban estrategias concretas. Con suero salino frío durante la RCP, en dos estudios con 1.443 pacientes, el riesgo relativo de supervivencia al alta fue de 0,93 (IC 95% 0,68–1,27). En el estudio RINSE, los pacientes con ritmo desfibrilable recuperaron menos la circulación con suero frío (41,2% frente a 50,6%) [9]. El documento añade una razón fisiológica: un bolo durante las compresiones puede subir la presión en la aurícula derecha, reducir el retorno venoso y empeorar la presión de perfusión coronaria.
Después de recuperar la circulación, los cristaloides fríos prehospitalarios tampoco cambiaron la supervivencia al alta (seis estudios, 2.500 pacientes; riesgo relativo 1,00; IC 95% 0,90–1,11). En el estudio de Kim y colaboradores, con 1.359 pacientes, hubo más paradas recurrentes durante el traslado (26% frente a 21%) y más edema pulmonar en la primera radiografía, que se resolvió en 12 horas [10]. Para elegir una estrategia concreta de volumen tras recuperar la circulación, o durante la RCP en la parada traumática, el ILCOR considera que no hay datos directos suficientes.
Adrenalina (epinephrine) intramuscular, con datos insuficientes para recomendarla
Es la primera vez que el ILCOR revisa esta vía. Concluye que no hay datos suficientes para recomendar añadir adrenalina intramuscular al tratamiento habitual (recomendación débil, certeza muy baja). Todos los datos clínicos proceden de un solo estudio de antes y después, de los bomberos de Salt Lake City, con 1.405 adultos con parada extrahospitalaria [11].
Desde noviembre de 2019, los paramédicos administraban 5 mg en la cara lateral del muslo mientras intentaban el acceso vascular y seguían con 1 mg intravenoso o intraóseo cada 3 a 5 minutos. La primera dosis llegó antes, con una mediana de 4,3 frente a 7,8 minutos desde la llegada de la ambulancia. La supervivencia al alta fue del 11,0% frente al 7,0% (OR ajustada 1,73; IC 95% 1,10–2,71) y la supervivencia con buena evolución neurológica, del 9,8% frente al 6,2% (OR ajustada 1,72; IC 95% 1,07–2,76).
El grupo de control se trató entre 2010 y 2019 y el de intervención entre 2019 y 2024, con la pandemia de por medio. Con adrenalina intramuscular hubo más RCP por testigos (69,8% frente a 56,0%) y los pacientes eran algo más jóvenes (56,5 frente a 59,5 años). Los autores eligieron 5 mg por extrapolación de los datos de anafilaxia, como equivalentes a 0,5 mg intravenosos, y reconocen que no se conoce la dosis óptima. Esa pauta es la del estudio: ni el ILCOR ni las guías ERC y AHA la recomiendan.
El ILCOR precisa que su conclusión no alcanza a los lugares donde después no se puede dar adrenalina intravenosa ni intraósea, porque no hay datos en personas, y que su utilidad en la parada intrahospitalaria es muy poco clara, ya que allí el acceso venoso suele existir. También advierte de que centrarse en la vía intramuscular podría retrasar la adrenalina intravenosa o intraósea. La guía AHA 2025 pide más estudios y la guía ERC 2025 no la incluye, al no haber estudios aleatorizados.
Ventilar 10 veces por minuto y con 400 a 600 mL durante la RCP
La revisión de la ventilación en el adulto deja cuatro indicaciones:
- Sugiere 2 ventilaciones cada 30 compresiones, o 10 por minuto (una cada 6 segundos) si las compresiones son continuas, con o sin vía aérea avanzada (recomendación débil, certeza muy baja).
- Con ventilación manual, considera razonable dar el volumen necesario para que se eleve el tórax (buena práctica).
- Si se puede medir el volumen corriente, sugiere de 400 a 600 mL, o de 6 a 10 mL/kg de peso ideal o predicho (recomendación débil, certeza muy baja).
- Pide asegurar una ventilación eficaz y evitar tanto la hipoventilación como la hiperventilación (buena práctica).
La recomendación de 2010 hablaba de unos 600 mL con cada ventilación, en un segundo. Los 11 trabajos revisados (tres pequeños estudios piloto aleatorizados, tres análisis posteriores de estudios aleatorizados y cinco observacionales) son demasiado heterogéneos para un metaanálisis [12].
Los trabajos antiguos alertaban de la hiperventilación y, según el documento, los recientes indican que la hipoventilación es frecuente, sobre todo sin vía aérea avanzada. En un análisis secundario de 1.976 pacientes ventilados con bolsa y mascarilla en relación 30:2, el 60% tuvo insuflación pulmonar detectable en menos de la mitad de las pausas [13]. Quienes la tuvieron en al menos la mitad sobrevivieron más al alta (13,5% frente a 4,1%; riesgo relativo ajustado 2,2; IC 95% 1,6–3,0) y con mejor evolución neurológica (10,6% frente a 2,4%; riesgo relativo ajustado 2,8; IC 95% 1,8–4,3). Es una asociación observacional: ese grupo tenía más paradas presenciadas (44,8% frente a 38,9%) y más ritmos desfibrilables (29,1% frente a 20,9%).
El tamaño de la bolsa
El ILCOR sugiere la bolsa estándar de adulto, con un volumen máximo de 1.500 a 1.600 mL (recomendación débil, certeza muy baja) [14]. El único dato clínico es un estudio de antes y después de 1.994 paradas con vía aérea avanzada, en el que un sistema de emergencias pasó a bolsas pequeñas [15]. La supervivencia con buena evolución neurológica bajó del 7% al 5% (OR ajustada 0,65; IC 95% 0,43–0,99), aunque ese periodo coincidió con la pandemia. En simulación con mascarilla, una bolsa de 500 mL dejó el 100% de las ventilaciones por debajo de 400 mL; con bolsas de unos 1.600 mL, entre el 11% y el 83% superaron los 600 mL, según el estudio.
Dispositivo supraglótico en soporte vital básico
Para el personal de emergencias con formación en soporte vital básico, el ILCOR sugiere ventilar con dispositivo supraglótico o con bolsa y mascarilla, sin preferir ninguno (recomendación débil, certeza muy baja). Tres estudios con asignación aleatoria o casi aleatoria y 628 pacientes no mostraron diferencias en supervivencia (riesgo relativo 1,28; IC 95% 0,46–3,55). Para ambas técnicas pide una formación basada en competencias, con reciclaje periódico (buena práctica).
Videolaringoscopia y oxígeno durante la RCP
El ILCOR considera que no hay datos suficientes para preferir la videolaringoscopia a la laringoscopia directa (recomendación débil, certeza muy baja). Como buena práctica, ve razonable elegirla si el equipo está disponible y quien intuba tiene formación en el dispositivo, para aumentar el éxito al primer intento y reducir la intubación esofágica [16].
En tres estudios aleatorizados con 331 pacientes, el éxito al primer intento no mejoró (riesgo relativo 0,88; IC 95% 0,63–1,22) y ninguno midió la recuperación de la circulación ni la supervivencia. Los 13 estudios observacionales, con más de 29.000 pacientes, suelen favorecerla. La intubación esofágica fue menos frecuente con videolaringoscopio: 0% frente a 4,3% en el único estudio aleatorizado que la midió y 1,4% frente a 5,6% en cinco observacionales. La guía ERC 2025 prefiere la videolaringoscopia donde esté disponible de inmediato; las recomendaciones de vía aérea de la guía AHA 2025 no la mencionan.
Sobre el oxígeno, se mantiene la sugerencia de 2020 de usar la mayor concentración posible durante la RCP (recomendación débil, certeza muy baja). Ningún estudio compara distintas concentraciones: en los seis observacionales revisados todos los pacientes recibieron la máxima disponible; una PaO2 más alta se asoció a mejores resultados. La guía ERC 2025 dice lo mismo y la AHA 2025 lo recoge con clase 2b y nivel de evidencia C-LD.
Cargar el desfibrilador durante las compresiones y analizar sin detenerlas
El ILCOR sugiere por primera vez cargar el desfibrilador manual durante las compresiones, antes o después de analizar el ritmo (recomendación débil, certeza muy baja), con la formación necesaria para hacerlo con seguridad (buena práctica) [17].
Hay tres formas de hacerlo. En la carga estándar se detienen las compresiones para analizar y no se reanudan mientras el equipo carga. En el método de las guías ERC y AHA de 2010 se analiza, se comprime durante la carga y se para solo para descargar. En la carga anticipada se carga mientras se comprime, antes de analizar, y la descarga sigue al análisis.
No hay estudios aleatorizados en personas: son cinco observacionales y seis de simulación. La carga anticipada reduce las pausas frente a la carga estándar, con resultados irregulares frente al método de 2010. En un estudio danés con 178 pacientes y 523 desfibrilaciones, frente al método de las guías, redujo el tiempo sin compresiones por procedimiento (7,6 frente a 12,6 segundos) y alargó la pausa previa a la descarga (4 frente a 1,7 segundos), sin más descargas en ritmos no desfibrilables ni al personal [18]. El ILCOR reconoce que su seguridad no está bien medida. La guía ERC 2025 ya la admitía como alternativa aceptable si no alarga la pausa alrededor de la descarga; las recomendaciones de la AHA 2025 no tratan este punto.
Los algoritmos que filtran el artefacto para analizar el ritmo durante las compresiones siguen fuera de la práctica habitual. La recomendación de 2020 sugería no usarlos de rutina; la de 2026, una declaración de buena práctica, pide evaluarlos en estudios. Los datos nuevos son dos estudios de antes y después con desfibriladores externos automáticos. En Ámsterdam, la pausa previa a la descarga pasó de 22 a 8 segundos y la fracción de compresión, del 80% al 86% [19]. En París, en el estudio DEFI 2022, la fracción de compresión subió del 72% al 77%, sin diferencias en supervivencia (hazard ratio ajustado 0,96; IC 95% 0,78–1,18) [20]. La guía AHA 2025 considera que su eficacia no está establecida (clase 2b, nivel de evidencia C-LD).
En cuanto a la seguridad de quien reanima, el ILCOR retira su recomendación de 2020 y la sustituye por una declaración de buena práctica: los daños son raros y se han descrito en rescates en el agua, al retirar un desfibrilador de su armario, por contacto con el tórax durante la descarga de un desfibrilador implantable, al reanimar sin equipo de protección y en el trayecto hasta la parada. Con el desfibrilador implantable hay un caso de lesión de los nervios cubital y mediano en quien comprimía, y mediciones con mayor corriente de fuga en los dispositivos subcutáneos, cuando el reanimador está en el mismo lado [21].
Ecocardiograma transesofágico durante la parada, sin recomendación
El ILCOR revisa también por primera vez el ecocardiograma transesofágico durante la RCP: 20 estudios con 1.247 adultos, cerca del 80% con parada extrahospitalaria. Casi todos son observacionales, de un solo centro. El único estudio aleatorizado, por conglomerados, con 132 pacientes y publicado solo como comunicación, no encontró diferencias en la recuperación mantenida de la circulación (44% frente a 39%; OR 1,21; IC 95% 0,60–2,41) ni en la supervivencia al alta de la UCI (30% en ambos grupos); ningún paciente sobrevivió con buena evolución neurológica.
La técnica identificó causas reversibles en el 20% al 86% de los casos y cambió el tratamiento en el 31% al 48%, y a menudo mostró compresiones mal situadas. El documento advierte de un probable sesgo de selección, porque suelen hacerla operadores expertos en centros especializados, y no formula recomendación ni declaración de buena práctica. Hay en marcha un estudio aleatorizado por conglomerados en el medio extrahospitalario, el estudio TAPCAP (NCT06672315). La guía AHA 2025 lo describe como una laguna de conocimiento.
Formación de familiares y equipos de parada
El ILCOR recomienda formar en soporte vital básico a quienes pueden tener que atender a personas con alto riesgo de parada extrahospitalaria (recomendación fuerte, certeza baja) y pide a los profesionales sanitarios que los dirijan a esos cursos (buena práctica). Se apoya en que una proporción alta de las paradas ocurre en casa y en las mejoras de habilidades y de confianza tras la formación. La confianza decayó con el tiempo en dos estudios; entre el 22% y el 72% de los participantes enseñó después a otras personas.
El documento cita el estudio HAT, con 7.001 pacientes con infarto anterior previo no candidatos a desfibrilador implantable [22]. Añadir un desfibrilador externo en casa a la RCP no cambió la mortalidad (6,4% frente a 6,5%; hazard ratio 0,97; IC 95% 0,81–1,17). De las 160 muertes por arritmia súbita, 117 ocurrieron en casa y 58 de estas fueron presenciadas; el desfibrilador se usó en 32 pacientes, 14 recibieron una descarga apropiada y 4 sobrevivieron al alta. Para entregar a pacientes y familiares, CardioTeca tiene dos artículos en su sección Salud: cómo hacer una reanimación solo con las manos y cómo usar un desfibrilador.
Sobre el equipo de parada intrahospitalaria, una revisión de alcance con 37 estudios no encuentra pruebas claras de que ninguna profesión o especialidad lidere mejor. Las funciones asignadas de antemano mejoran el proceso y el seguimiento del algoritmo, con un efecto limitado e irregular en la supervivencia, y la formación reciente con simulación se asocia a una RCP de mejor calidad. Compartir el liderazgo entre enfermería y medicina reduce la carga mental de quien dirige. En el laboratorio de hemodinámica, una serie de 63 paradas no encontró diferencias en la estancia ni en la supervivencia a un año entre los equipos dirigidos por la UCI y por la unidad coronaria [23]. El documento no emite recomendaciones sobre este punto.
Compresiones, pronóstico neurológico, niños y primeros auxilios en el resto del consenso
- Las recomendaciones de 2015 sobre compresiones siguen vigentes en el adulto: de 100 a 120 por minuto (fuerte, certeza muy baja), unos 5 cm (fuerte, certeza baja) sin pasar de 6 cm (débil, certeza baja) y sin apoyarse entre compresiones (débil, certeza muy baja). Una revisión de alcance de 39 estudios, 29 de ellos en adultos, justifica actualizar la revisión sistemática.
- Para el pronóstico neurológico tras la parada siguen las recomendaciones de 2020. Las actualizaciones de la bibliografía confirman lo previo y hay prevista una nueva revisión sistemática.
- En niños y lactantes en coma tras la parada, recomienda el control activo de la temperatura y evitar más de 37,5 °C (fuerte, certeza baja), con cualquiera de los dos protocolos del estudio THAPCA: de 32 a 34 °C durante 48 horas y después de 36 a 37,5 °C hasta las 120 horas, o de 36 a 37,5 °C durante 120 horas (débil, certeza baja). Sugiere también adrenalina en la parada intrahospitalaria (buena práctica).
- En el recién nacido, el catéter venoso umbilical sigue como primera opción y la vía intraósea, como alternativa (condicional, certeza muy baja).
- En primeros auxilios, pide irrigar de inmediato con abundante agua o suero las lesiones por cáusticos, propone tres preguntas para sospechar una conmoción cerebral y respalda los programas virtuales de formación en intoxicación por opioides y naloxona (buena práctica).
Cómo implementarlo en nuestra práctica clínica
Los protocolos de reanimación salen de las guías. La ERC y la AHA publicaron las suyas en octubre de 2025, así que en varios puntos todavía no pueden recoger estas recomendaciones y en otros ya decían algo parecido. En la tabla, la columna del ILCOR da la fuerza de la recomendación y la certeza, y la de la AHA, la clase de recomendación y el nivel de evidencia.
| Tema | ILCOR 2026 | ERC 2025 | AHA 2025 |
|---|---|---|---|
| Trombólisis durante la RCP | Evitarla de rutina (fuerte, certeza moderada); embolia pulmonar, sin cambios | Considerarla si la embolia pulmonar es la causa sospechada o confirmada | Razonable con embolia confirmada (2a, B-NR); opción si se sospecha (2b, B-NR) |
| Líquidos durante la RCP | Evitarlos de rutina (débil, certeza muy baja); razonables con hipovolemia previa (buena práctica); hidroxietilalmidón, no (fuerte, certeza muy baja) | Solo si la causa es hipovolemia, con salino isotónico o cristaloide equilibrado | Sin recomendación en el capítulo de soporte vital avanzado |
| Adrenalina intramuscular | Datos insuficientes (débil, certeza muy baja) | No incluida, sin estudios aleatorizados | Pide más estudios, sin recomendación |
| Ventilación | 30:2 o 10 por minuto (débil, certeza muy baja); de 400 a 600 mL o de 6 a 10 mL/kg si se mide (débil, certeza muy baja) | 10 por minuto con vía aérea avanzada; de 6 a 8 mL/kg de peso predicho con respirador | 10 por minuto con vía aérea avanzada (2b, C-LD); volumen que eleve el tórax (2a, C-LD) |
| Laringoscopia | Datos insuficientes para preferir el vídeo (débil, certeza muy baja); razonable si se domina (buena práctica) | Mejor el vídeo si está disponible de inmediato | Sus recomendaciones de vía aérea no la mencionan |
| Carga del desfibrilador | Durante las compresiones, antes o después del análisis (débil, certeza muy baja) | Carga anticipada aceptable si no alarga la pausa | Sus recomendaciones de desfibrilación no la mencionan |
| Oxígeno durante la RCP | La mayor concentración posible (débil, certeza muy baja) | La mayor concentración posible | La mayor concentración posible (2b, C-LD) |
Con esto delante, una unidad de cardiología puede revisar varias cosas de su protocolo de parada sin esperar a la próxima edición de las guías:
- La trombólisis durante la RCP queda para la embolia pulmonar sospechada o confirmada.
- Los líquidos durante la RCP quedan para la hipovolemia, sin bolos de suero frío, y el hidroxietilalmidón sale de las opciones.
- El carro de paradas de adultos lleva una bolsa estándar de adulto. La guía AHA 2025 considera razonable que una persona selle la mascarilla con las dos manos mientras otra aprieta la bolsa (clase 2a, nivel de evidencia C-LD).
- El equipo elige un método de carga durante las compresiones, antes o después del análisis, y lo entrena.
- Quien comprime a un portador de desfibrilador implantable debe saber que la descarga del dispositivo puede alcanzarle si tiene las manos sobre el tórax.
- Antes del alta de los pacientes con alto riesgo de parada, se propone a sus familiares un curso de soporte vital básico.
Siguen abiertas, según el propio documento, qué frecuencia y qué volumen de ventilación mejoran la supervivencia, si la adrenalina intramuscular añadida aporta algo y si el ecocardiograma transesofágico cambia el pronóstico. Las tres preguntas necesitan estudios aleatorizados con desenlaces clínicos.
Mensajes clave
- El consenso ILCOR 2026 recomienda evitar los trombolíticos de rutina durante la RCP (recomendación fuerte, certeza moderada); la parada por embolia pulmonar conserva su recomendación específica.
- Sugiere evitar los líquidos de rutina durante la RCP salvo hipovolemia previa (recomendación débil, certeza muy baja) y recomienda no usar hidroxietilalmidón.
- La ventilación queda en 2 cada 30 compresiones o 10 por minuto, con 400 a 600 mL si se puede medir el volumen y con bolsa estándar de adulto (recomendaciones débiles, certeza muy baja).
- No hay datos suficientes para recomendar la adrenalina intramuscular ni para preferir la videolaringoscopia; el ecocardiograma transesofágico queda sin recomendación.
- Recomienda formar en soporte vital básico a familiares y cuidadores de personas con alto riesgo de parada (recomendación fuerte, certeza baja).
Importancia y aplicación clínica
Para el cardiólogo que atiende o dirige una parada, las recomendaciones más firmes del documento son las que retiran tratamientos: la trombólisis de rutina y el hidroxietilalmidón. La sugerencia sobre los líquidos de rutina va en la misma dirección, con menos certeza. El resto de las novedades para adultos son recomendaciones débiles con certeza muy baja o declaraciones de buena práctica, de modo que dejan margen a la experiencia del equipo y a los medios de cada centro.
En ventilación, el consenso mantiene un rango amplio porque no hay estudios grandes. Los datos observacionales indican que con bolsa y mascarilla muchas insuflaciones no llegan al pulmón; la guía AHA 2025 propone ventilar entre dos personas. Entrenar esa técnica y comprobar que el tórax se eleva está al alcance de cualquier unidad.
El consenso ILCOR 2026 sobre reanimación cardiopulmonar recomienda evitar la trombólisis de rutina con fármacos como la tenecteplasa (tenecteplase), deja la adrenalina (epinephrine) intramuscular en investigación y mantiene la adrenalina intravenosa o intraósea como tratamiento habitual.
Preguntas frecuentes
¿Se puede poner un trombolítico durante una parada cardiaca?
De rutina, no: el ILCOR 2026 lo desaconseja con una recomendación fuerte, porque tres estudios aleatorizados con 1.299 pacientes no mostraron beneficio y hubo más hemorragias intracraneales. La excepción es la parada por embolia pulmonar sospechada o confirmada, en la que las guías ERC y AHA 2025 mantienen la opción de la trombólisis.
¿Cuántas ventilaciones por minuto se dan durante la RCP y con qué volumen?
Son 2 ventilaciones cada 30 compresiones, o 10 por minuto si las compresiones son continuas. El volumen debe hacer que se eleve el tórax y, si se puede medir, el ILCOR 2026 sugiere de 400 a 600 mL o de 6 a 10 mL/kg de peso ideal o predicho. La guía ERC 2025 da de 6 a 8 mL/kg de peso predicho con respirador.
¿Se puede poner adrenalina intramuscular en la parada cardiaca?
El ILCOR 2026 considera que no hay datos suficientes para recomendarla. El único estudio clínico, de antes y después, usó 5 mg en el muslo seguidos de adrenalina intravenosa o intraósea y lo asoció a más supervivencia, pero su diseño no permite atribuirle el efecto. El tratamiento habitual sigue siendo 1 mg intravenoso o intraóseo cada 3 a 5 minutos.
¿Hay que poner sueros durante la reanimación cardiopulmonar?
De rutina, no, salvo que el paciente estuviera hipovolémico antes de la parada. El ILCOR 2026 sugiere evitarlos, recomienda no usar hidroxietilalmidón y recoge que el suero frío no mejora la supervivencia. La guía ERC 2025 los reserva para la parada causada por hipovolemia, con salino isotónico o cristaloides equilibrados.
Bibliografía recomendada
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