Comentario del Autor: Dr. Óscar Manuel Peiró Ibáñez

Estudio que muestra la utilidad como biomarcadores para el pronóstico a corto plazo en pacientes con COVID-19 de la troponina cardiaca I, D-dímero, lactato deshidrogenasa y proteína C reactiva, siendo mayor la capacidad predictiva de la troponina cardiaca.

Desde la aparición de la COVID-19 en Wuhan (China) a finales de 2019, la enfermedad producida por el virus SARS-CoV-2, se ha convertido en una pandemia mundial. De hecho, actualmente, es el principal problema de la humanidad debido a su alta morbimortalidad e impacto socioeconómico. A pesar de que la COVID-19 es una enfermedad principalmente respiratoria, el rango de órganos afectados puede ser variable, así como su gravedad. En los últimos meses varios biomarcadores como la troponina cardíaca (cTn), el D-Dimero, la proteína C reactiva (PCR) o la lactato deshidrogenasa (LDH) se han relacionado con la gravedad y progresión del COVID-19. Sin embargo, hay pocas publicaciones comparando cuál de estos biomarcadores puede aportar mayor valor pronóstico. Así, el objetivo principal del estudio fue valorar en pacientes con COVID-19 el pronóstico a corto plazo de diferentes biomarcadores y compararlos entre sí. Se incluyeron 196 pacientes admitidos en urgencias con diagnóstico de COVID-19 que tuvieran disponibles las concentraciones de troponina cardíaca I (cTnI), D-dímero, PCR y LDH. De cada biomarcador se valoró el mejor punto de corte para el pronóstico de mortalidad a 30 días y se dividió la población en dos grupos (alta y baja concentración de cada biomarcador).

En nuestro estudio encontramos que los pacientes con cTnI ≥21ng/L, D-dímero ≥1112ng/mL, PCR ≥10mg/dL o LDH ≥334U/L al ingreso se asociaron con mayor riesgo de mortalidad a corto plazo. Además, tras comparar el valor pronóstico de estos cuatro biomarcadores, la cTnI demostró mejor capacidad de mortalidad a 30 días que la PCR, LDH y D-dímero, aunque las diferencias con D-dímero no fueron significativas. Finalmente, los pacientes con concentraciones elevadas de D-dímero y, especialmente, aquellos pacientes con cTnI elevadas eran más añosos y presentaban mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular y antecedentes de enfermedades cardiovasculares. Los pacientes con PCR elevada igualmente tenían mayor edad y carga de factores de riesgo cardiovascular pero no presentaban más antecedentes de enfermedades cardiovasculares y la LDH no se asoció con ninguna de las anteriores.

La PCR es una molécula producida y liberada por el hígado en respuesta a estímulos inflamatorios. En cambio, la LDH se incrementa en plasma en diversas enfermedades que provocan daño celular. Tanto, la PCR como la LDH incrementan su concentración a mayor severidad de la COVID-19 y se han relacionado con eventos adversos y morbimortalidad. En línea con anteriores estudios, tanto la PCR como la LDH fueron predictores de mortalidad en nuestra cohorte. Sin embargo, ambas moléculas presentaban una peor capacidad predictiva de mortalidad con respecto a cTnI.

En estudios previos se ha observado una activación de la cascada de coagulación por citoquinas proinflamatorias en pacientes que presentan sepsis. De forma similar, la COVID-19 produce un estado procoagulante que puede monitorizarse a través del producto de degradación de la fibrina, el D-dímero. Las concentraciones elevadas de D-dímero en la COVID-19 se ha asociado con mayor severidad, aumento de ingreso en UCI, un riesgo incrementado de tromboembolismo pulmonar y mayor mortalidad. Sin embargo, no existe consenso en el punto de corte. En nuestro estudio, encontramos que una concentración de D-dímero ≥1112ng/mL como el mejor punto de corte y que esta concentración otorgaba una buena capacidad predictiva, aunque peor que la cTnI (diferencia no significativa).

La elevación de la cTn como reflejo del daño miocárdico en ausencia de un síndrome coronario agudo puede producirse en multitud de situaciones clínicas. De hecho, es frecuente en pacientes con enfermedades graves como puede serlo la COVID-19. Aunque se han publicado diferentes prevalencias de daño miocárdico en la COVID-19 puede llegar a ser incluso hasta del 36%. Estos pacientes con concentraciones elevadas de cTn se han asociado de forma consistente con un curso grave de la enfermedad y mortalidad a corto plazo. En nuestro estudio se demuestra que incluso valores muy bajos de cTnI ultrasensible puede asociarse a mortalidad a corto plazo y proveer una capacidad predictiva mayor que la del resto de biomarcadores. En conclusión, este estudio demuestra cTnI, D-dímero, LDH y PCR son biomarcadores útiles para el pronóstico a corto plazo en pacientes con COVID-19. Además, se demuestra que la cTnI ofrece mayor capacidad predictiva a corto plazo que PCR, LDH y Ddímero (aunque las diferencias con D-dimero fueron no significativas). Por tanto, estos biomarcadores deberían usarse de forma rutinaria en los servicios de urgencias y pueden ser una herramienta muy últil para ayudar en la decisión de hospitalizar.


Referencias:

  1. Biomarkers. - Biomarkers and short-term prognosis in COVID-19.

Comentario del Dr. Óscar Manuel Peiró Ibáñez

Dr. Óscar Manuel Peiró Ibáñez

Licenciado en Medicina por la Universidad Rovira Virgili (Tarragona). Especialista en Cardiología, actualmente trabaja como adjunto de Cardiología en el Hospital Universitario Joan XXIII. Diplomado en el postgrado en estadística en ciencias de la salud por la Universidad Autónoma de Barcelona. Doctorando en la Universidad Rovira Virgili. Ha presentado múltiples comunicaciones en congresos nacionales e internacionales. Autor de diversos artículos sobre biomarcadores y síndrome coronario agudo, así como biomarcadores y COVID-19.

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