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Dr. Miguel Castillo Orive: La pitavastatina permite una normalización del perfil lipídico sin afectar a la glucemia

  •  El tratamiento con estatinas a lo largo de los años puede aumentar el riesgo de aparición de nueva diabetes
  •  El uso de la pitavastatina no solamente no aumenta el riesgo de diabetes, sino que disminuye el riesgo de incidencia de esta enfermedad
  •  Las tablas generales de riesgo deben incluir factores como la obesidad y el síndrome metabólico, el sedentarismo, HDL, triglicéridos, antecedentes familiares, etc

 

 

En el ámbito de las estatinas parece que hay un efecto de clase por el cual estos fármacos a lo largo de los años pueden aumentar el riesgo de aparición de nueva diabetes. Sin embargo, no todas las estatinas son igual de diabetógenas, sino que está más en relación con las estatinas de alta potencia y también con la dosis. A mayor dosis de estatina, mayor es el riesgo de aparición de nueva diabetes, según ha indicado el Dr. Miguel Castillo, especialista en Cardiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

 

“¿Son todas las estatinas iguales? Depende de la intensidad del tratamiento con estatinas. La incidencia se relaciona con el tiempo y la adherencia del tratamiento. En principio, el riesgo diabetogénico es dosis dependiente para la rosuvastatina, atorvastatina y la simvastatina”, ha señalado.

 

Por su parte, la pitavastatina permite una normalización del perfil lipídico sin afectar a la glucemia. Dicha estatina tiene un mecanismo de acción ligeramente diferente y parece que el riesgo de aparición de diabetes es mucho menor que con otras estatinas. De hecho, las conclusiones del Estudio J-PREDICT, realizado con una población prediabética, es decir, con alto riesgo de poder desarrollar esta enfermedad, han indicado que el uso de la pitavastatina no solamente no aumenta el riesgo de diabetes, sino que disminuye el riesgo de incidencia de esta enfermedad. Por tanto, la pitavastatina podría estar especialmente indicada en los pacientes diabéticos y/o con síndrome metabólico.

 

El Estudio J-PREDICT, realizado con 1.269 personas de 149 centros de Japón, comparaba a un grupo control en el que se realizó una intervención en el estilo de vida vs. pitavastatina 1 o 2 mg. El seguimiento medio fue de 60 meses (máximo 84). Los criterios de inclusión se centraron en pacientes con síndrome metabólico.

 

Además, otro estudio japonés ha revelado los efectos beneficiosos que tiene el tratamiento con pitavastatina en el riñón del paciente diabético. Así, se han observado cambios en los niveles de albuminuria y creatinina antes y después del tratamiento con pitavastatina a los 6 y 12 meses en pacientes con nefropatía diabética inicial (microalbuminuria).

 

No todos los pacientes que reciben estatinas tienen el mismo riesgo diabetogénico en el futuro. Los pacientes más vulnerables son los ancianos, las mujeres y, sobre todo, los pacientes prediabéticos y que tienen el síndrome metabólico, que son personas obesas y que ya tienen una alteración en el nivel de glucosa. “Es primordial que cuando vamos a recetar estatinas, sobre todo en el ámbito de la prevención primaria, calculemos el riesgo que tiene el paciente de hacerse diabético en un futuro”, ha señalado Miguel Castillo

 

Para medir los resultados hay varios métodos, como la Escala FINDRISK, que calcula el riesgo de aparición de diabetes a los diez años. “En aquellas personas en las que el riesgo es alto, debemos tener en cuenta las nuevas estatinas. Por tanto, la población diana sería la formada por pacientes en prevención primaria con alto riesgo de hacerse diabética en un futuro”, ha dicho.

 

Las tablas generales de riesgo deben incluir todos los factores de riesgo, como la obesidad y el síndrome metabólico, el sedentarismo, el HDL, triglicéridos altos, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz, etc.

 

Asimismo, debe tenerse en cuenta la evidencia de aterosclerosis subclínica por pruebas de imagen, aunque la sensibilidad y el poder predictivo son bajos. En ocasiones se produce una estimación incorrecta del riesgo, sobre todo en casos de dislipemias familiares, diabetes mellitus (los varones tienen un riesgo tres veces superior; las mujeres cinco veces superior), hipertensión arterial estadio 3 o con afectación de órganos diana, etc.

 

“Debemos considerar a cada paciente de forma individual para adoptar la conducta más adecuada y considerar el riesgo global para decidir la indicación o no y el tipo de estatina”, ha indicado el Dr. Castillo. El médico de Atención Primaria es, sin duda, el profesional que tiene que conocer todos estos parámetros para recetar la estatina adecuada. “Estamos hablando del ámbito de la prevención primaria, porque muchos de estos pacientes no llegan a la consulta especializada del cardiólogo. Se trata de una población que, en líneas generales, es atendida por el médico de Atención Primaria”, ha añadido.

 

“Es importante difundir este conocimiento para que llegue a más profesionales”, ha indicado Miguel Castillo, quien ha citado las guías europeas de dislipemias, en las que se recoge que “la intensidad de la intervención preventiva debe ser acorde con el nivel de riesgo cardiovascular y las recomendaciones, además, deben tener en cuenta los niveles de c-LDL”.

 

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