La rehabilitación cardiaca mejora la supervivencia tras la cirugía de revascularización coronaria

Estudio comunitario diseñado para valorar el impacto de los programas de rehabilitación cardiaca en el pronóstico de pacientes sometidos a cirugía de revascularización coronaria. Los autores concluyen que la rehabilitación cardiaca reduce la mortalidad a 10 años en este grupo de pacientes.


La rehabilitación cardiaca mejora la supervivencia tras la cirugía de revascularización coronaria

Pese a los avances surgidos en el intervencionismo percutáneo, son muchos los pacientes que cada año son referidos a cirugía de revascularización coronaria. Aunque las guías de práctica clínica, contemplan la adhesión a programas de rehabilitación tras la misma, sólo pequeños estudios no aleatorizados han evaluado la eficacia de dichos programas. El presente estudio surge, pues, para valorar la influencia de la participación en programas de rehabilitación cardiaca en la mortalidad de cualquier causa tras la cirugía de revascularización coronaria.

Se estudiaron a los pacientes, residentes en el condado de Olmsted, sometidos a cirugía coronaria en la Mayo Clinic entre 1996 y 2007. Se consideró que los pacientes habían participado en el programa de rehabilitación cardiaca si habían acudido al menos a una sesión en los seis meses posteriores a la cirugía. A los pacientes que acudían a rehabilitación cardiaca se les supervisaba la realización de ejercicio físico durante 30-40 minutos 3 veces a la semana, además, se les animaba a realizar ejercicio durante 30 minutos los días que no asistían a rehabilitación y se les instruía sobre un estilo saludable de vida. Tras la cirugía, a todos los pacientes se les ofrecía un seguimiento a largo plazo, con visitas a los 6, 9, 12, 18 y 24 meses. Se comprobó que los pacientes que asistían a las revisiones tenían más tendencia a acudir también al programa de rehabilitación cardíaca. El objetivo primario fue la mortalidad de cualquier causa a los diez años.

Se estudiaron a 869 pacientes consecutivos de los cuales se excluyeron a 23 (13 fallecieron en los 6 primeros meses, de 7 se desconocía el estado vital y de 3 si habían acudido o no al programa de rehabilitación). Así, finalmente la cohorte de estudio estuvo formada por 846 pacientes a los que se siguió durante una media de 9±3 años. La mortalidad de cualquier causa a los 10 años fue del 28%. Tras usar un propensity score y ajustar por factores de riesgo tradicional, la asistencia a rehabilitación cardiaca se asoció significativamente con una menor mortalidad a los 10 años (HR=0,54; 95% CI, 0,40-0,74; p<0,001). La reducción absoluta del riesgo fue del 12,7% y el número necesario de pacientes a tratar para evitar una muerte en 10 años fue de 8. Este efecto beneficioso de la rehabilitación cardiaca se objetivó, en todos los subgrupos: mayores y menores de 65 años, varones y mujeres, diabéticos y no diabéticos y pacientes con y sin infarto de miocardio.

Hasta la fecha, no existen estudios aleatorizados que valoren el efecto de la rehabilitación cardiaca. Pese a ello, tanto pequeños estudios similares al que hoy comentamos, como los diferentes metaanálisis publicados en la literatura, han mostrado el beneficio de los programas de rehabilitación cardiaca. El presente estudio muestra un beneficio más discreto que el objetivado en trabajos con menor tamaño muestral, pero sin embargo, mayor que el objetivado en los metaanálisis. En cualquier caso, a la hora de establecer comparaciones, hemos de tener en cuenta, que los estudios con menor número de pacientes presentaban múltiples limitaciones y que la mayoría de los metaanálisis se publicaron hace más de 20 años. Aunque con un mayor número de pacientes analizados, este estudio, tampoco está exento de limitaciones, que se derivan sobre todo de su diseño poblacional ni de posibles sesgos, especialmente del llamado sesgo de la población saludable.

Por todo ello, serían precisos estudios aleatorizados que valorasen la eficacia real de los programas de rehabilitación cardiaca. Sin embargo, formular ese tipo de estudios plantearía también el dilema ético de privar a un grupo de pacientes de un tratamiento contemplado como beneficioso en las guías de práctica clínica. Así, pues, parece que el sentido común y la mayoría de los estudios publicados, indican que debemos animar a los pacientes sometidos a cirugía de revascularización coronaria a seguir programas de rehabilitación cardiaca.


Enlaces:

  1. PubMed - Participation in Cardiac Rehabilitation and Survival Following Coronary Artery Bypass Graft Surgery: A Community Based Study »


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