Los tratamientos de fertilidad no aumentan el riesgo cardiovascular

Estudio de cohortes poblacional diseñado para estudiar las mujeres sometidas a tratamientos de fertilidad presentaban mayor incidencia de eventos cardiovasculares a largo plazo. Los autores concluyen que las mujeres que dan a luz tras haberse sometido a un tratamiento de fertilidad no presentan un mayor riesgo cardiovascular.


Los tratamientos de fertilidad no aumentan el riesgo cardiovascular

La infertilidad es un problema cada vez más prevalente en los países desarrollados, estimándose que una de cada ocho parejas en edad reproductiva presenta problemas de fertilidad. Por ello, cada año son más las parejas que se someten a tratamientos de fertilidad, sin embargo, desconocemos los efectos que pueden tener estas terapias, a largo plazo, en la salud de la mujer. Este último hecho es especialmente relevante desde el punto de vista de la patología cardiovascular ya que las mujeres dan a luz a una edad cada vez más avanzada y a que se cree que las terapias de estimulación ovárica podrían incrementar el riesgo de síndromes metabólicos, disfunción endotelial y estados protrombóticos.

El presente estudio, publicado recientemente on line en JACC surge para valorar a largo plazo el riesgo cardiovascular prematuro de aquellas mujeres que se sometieron, con éxito, a un tratamiento farmacológico de fertilidad. Para ello, se diseñó un estudio de cohortes poblacional en el que se analizaron todas las mujeres de entre 15 y 55 años que dieron a luz en Ontario (Canadá) entre Julio de 1993 y Marzo de 2010. Se clasificó a las pacientes de forma dicotómica en función de si habían recibido o no tratamiento de fertilidad en los dos años previos al parto. Para este último punto se analizaron los registros en el historial médico de controles tras estimulación ovárica. La variable principal del estudio fue el combinado de muerte u hospitalización por evento cardiovascular mayor: isquemia coronaria, ACV o AIT, tromboembolismo o insuficiencia cardiaca. También se analizó la emergencia de factores de riesgo cardiovascular durante el periodo de seguimiento y la incidencia de potenciales patologías no cardiovasculares que pudieran estar relacionadas con los tratamientos de fertilidad (neoplasias con componente hormonal, depresión...).

Un total de 1.186.753 mujeres fueron dadas de alta tras dar a luz en el periodo de estudio. La edad media fue de 29 años; el 0,6% habían sido sometidas a tratamientos de fertilidad en los dos años previos (6.979 mujeres). Las mujeres sometidas a terapias de fertilidad eran mayores, con un nivel de ingresos más elevado y acudieron a más controles ginecológicos durante el embarazo. Los resultados objetivaron que tras una mediana de seguimiento de 9,7 años las mujeres que dieron después de la terapia de fertilidad tenían menos eventos cardiovasculares que en las mujeres que dieron a luz sin tratamiento de fertilidad (103 frente a 117 casos por 100.000 personas-año; HR 0,96, IC 95%, 0,72-1,29, p=0,79). Esta disminución del riesgo se mostró estadísticamente significativas tras ajustar por edad, fecha del alta, factores demográficos, historial médico, características obstétricas basales y complicaciones a corto plazo del embarazo (HR ajustado: 0,55, IC del 95%: 0,41-0,74, p<0,0001). Esta asociación se mantuvo en los diferentes grupos de edad y de nivel socioeconómico. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la incidencia de neoplasias. Si se encontró una disminución significativa de la incidencia de depresión, autolesiones, alcoholismo y enfermedades de transmisión sexual entre las mujeres que habían seguido tratamientos de fertilidad.

Con todo ello, consideramos que estamos ante un estudio necesario aunque insuficiente en el estudio de los efectos de los tratamientos de fertilidad. Necesario, porque como demuestran también los autores, el uso de terapias de fertilidad se ha extendido ampliamente. De hecho, se multiplicó por cinco en las dos décadas pasadas (pasó de 1 de cada 400 mujeres a 1 de cada 80 mujeres en los 17 años del intervalo a estudio). Así, es de vital importancia que conozcamos exhaustivamente los potenciales efectos adversos a largo plazo de un tratamiento que se está aplicando a un número tan elevado de mujeres. Sin embargo, este estudio es insuficiente ya que presenta las limitaciones propias derivadas de su diseño poblacional. Echamos especialmente de menos datos sobre tabaquismo, índice de masa corporal, control glucémico y, sobre todo, sobre qué fármacos y qué dosis se emplearon en la estimulación ovárica. Así pues, aunque los resultados del presente son ciertamente, tranquilizadores, creemos que son precisos estudios más específicos sobre los efectos a largo plazo de las terapias de fertilidad.


Enlaces:

  1. JACC - Long Term Cardiovascular Risk in Women Prescribed Fertility Therapy »


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