Recientemente la revista JACC publicó un estudio en el que se refleja por primera vez evidencia sobre la relación entre el patrón de desayuno con el riesgo de ateroesclerosis.


En este estudio transversal de más de 4.000 personas de entre 40 y 54 años realizado en Madrid, se analizó el patrón dietético así como la distribución de la ingesta durante el día en una población sana para enfermedad cardiovascular. Exploraron la relación entre modelos de dieta y la afectación ateroesclerótica subclínica.

Se obtuvo información sobre los alimentos consumidos los quince días previos a la inclusión al estudio y porcentaje de consumo energético en el desayuno con respecto a la ingesta energética diaria. Según este porcentaje, se clasificaron en tres grupos: “alta ingesta energética en desayuno” (High breakfast, >20%), “baja” (Low breakfast, 5-20%) o bien “omisión del desayuno” (Skipping breakfast, <5%). También se analizó la adherencia de los participantes a los distintos patrones dietéticos (Mediterráneo, Occidental, y “social-bussiness”) y cuantificó la presencia de placas de ateroesclerosis en carótidas, aorta infrarrenal, ilíacas (mediante ultrasonido 2D) y el calcio coronario (mediante TAC coronario). Se recogieron asimismo variables antropométricas y presencia de factores de riesgo cardiovasculares tradicionales. Factores psicosociales y de estilo de vida.

Resultados

El 2,9% de los sujetos del estudio omitían el desayuno, mientras que el 69,4% y el 27,7% hacían un desayuno de baja y alta energía, respectivamente.

El patrón alimentario de cada grupo se describe ampliamente. Destacaría brevemente lo siguiente:

  • El grupo Skipping breakfast se caracterizó por no invertir más de cinco minutos desayunando, tomando fundamentalmente un café o zumo de naranja. Suelen ser varones y fumadores. Gran consumo de carne roja o procesada, bebidas azucaradas y alcohol a lo largo del día.
  • El grupo Low breakfast suele tomar café, zumo de naranja, fruta, tostadas, galletas o pastas. Comparados con los High breakfast, son principalmente hombres con nivel educativo más bajo. Fumadores con alto consumo energético en almuerzo. Consumían más colesterol, comidas rápidas y alimentos precocinados. Menos fruta y verdura.
  • El grupo High breakfast, además de café y zumo de naranja suelen tomar tostadas con aceite de oliva, tomate, jamón, fruta, cereales, galletas integrales o pastas y mermelada. Consumían predominantemente hidratos de carbono, fibra alimentaria, alimentos integrales, más fruta y verdura, leche entera y dulces.

Los marcadores de riesgo metabólico fueron más prevalentes en los Skipping breakfast respecto a los Low breakfast y éstos sobre los High breakfast, presentando los primeros mayor índice masa corporal, presión arterial, lípidos en sangre y nivel más alto de glucosa en ayunas.

El grupo Skipping breakfast se caracterizó por unos estilos de vida no saludables, incluyendo dieta pobre, frecuente consumo de alcohol y tabaquismo. Asimismo, estas personas presentaban el patrón de alimentación llamado “social-business”, caracterizado por comidas no saludables, habituales comidas fuera de casa y agendas de trabajo cargadas.

Asociación entre desayuno y enfermedad ateroesclerótica

El grupo Skipping breakfast tiene más prevalencia de enfermedad ateroesclerótica con respecto a los que desayunan más, independientemente de los factores de riesgo cardiovasculares [OR: 1.55 (IC 95%: 0.97-2.46) y OR: 2.57 (IC 95%: 1.54-4.31) respectivamente para ateroesclerosis no coronaria y generalizada]. Especialmente en aorta abdominal (OR 1,79, IC 1,16–2,77; IC 95%), carótidas (OR 1,76. IC 1,17–2,65; IC 95%) y las iliofemorales (OR 1,72. IC 1,11-2,64; IC 95%). Estos datos se mantuvieron incluso tras realizar un análisis multivariante teniendo en cuenta los factores de riesgo cardiovasculares tradicionales.

Los autores concluyen que el no desayunar podría ser un marcador de dieta y estilo de vida no saludables. Pues se relaciona con la presencia de ateroesclerosis no coronaria y generalizada. También encontraron que los pacientes con sobrepeso y obesidad eran predominantemente aquéllos del grupo Skipping breakfast, sin guardar relación con el nivel de actividad física.

Comentarios

En este análisis transversal tenemos ante nosotros por primera vez un paper que nos arroja evidencia científica sobre cómo el patrón dietético –en particular el desayuno- se relaciona con la ateroesclerosis subclínica evaluada mediante pruebas de imagen. Una forma objetiva del dicho popular “somos lo que comemos”.

Los resultados son lógicos: las personas cuyo desayuno es escaso -respecto a la ingesta total diaria- tienen una mayor prevalencia de enfermedad ateroesclerótica, comparado con aquellas personas que desayunan más consistentemente. Lo interesante es que esta relación es independiente a la presencia de los factores de riesgo cardiovasculares tradicionales, a pesar de que las personas con desayuno más escaso tenían más prevalencia de ellos. En este trabajo se refleja también que el patrón de desayuno podría formar parte de un clúster de hábitos no saludables, como la cualidad y cantidad de la alimentación, estilo de vida no saludable, consumo de alcohol frecuente y tabaquismo.

Hay que destacar que el desayuno consistente que realizan los sujetos que presentan una menor prevalencia de enfermedad ateroesclerótica tiene unas características propias de alimentación saludable; no se constata un consumo de productos que pudieran tener alto contenido en grasas saturadas ni un modo de elaboración que sea frito. Prevalece el consumo de pan, aceite, alimentos integrales, jamón, fruta, etc.

Las limitaciones que presenta este estudio son las inherentes a los estudios transversales. No podemos asumir causalidad entre el patrón dieta y la enfermedad ateroesclerótica. Por lo tanto tampoco se puede concluir qué pudo aparecer primero, especialmente en ciertas asociaciones como la obesidad y saltarse el desayuno (¿son obesos porque no desayunan adecuadamente? o ¿los obesos se saltan el desayuno en un intento de disminuir la ingesta?)

Independientemente de esta limitación, estos resultados obtenidos pueden tener un gran impacto sociosanitario. En prevención primaria de eventos cardiovasculares supondrían una herramienta más para instar a los sanitarios a mejorar los patrones alimentarios y estilos de vida saludables de nuestra población. Por otro lado, sería asimismo un incentivo para que los grupos de investigación sigan trabajando para obtener datos de causalidad en este campo, pues cabe esperar que los grupos que tienen mayor prevalencia de enfermedad ateroesclerótica desarrollen más eventos cardiovasculares.

En definitiva, estos estudios dan solidez para actuar sobre la prevención primaria de los eventos clínicos que conlleva la enfermedad ateroesclerótica (como los infartos agudos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, etc.) que tienen una marcada incidencia en nuestra población y suponen un gran consumo de recursos sociosanitarios.


Referencias:

  1. J Am Coll Cardiol. The Importance of Breakfast in Atherosclerosis Disease: Insights From the PESA Study.

Comentario del Dr. Juan Górriz Magaña

Dr. Juan Górriz Magaña

Médico Residente de Cardiología (R5). Hospital Universitario de Getafe, Madrid. Investigador externo en CNIC. Licenciado en Medicina por la Universidad de Granada.

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