Stents en el tratamiento de la disfunción eréctil: nuevas armas terapéuticas

La angioplastia con stenting lleva años empleándose en patología arterial coronaria y periférica con éxito. Recientemente la idea de emplear la misma estrategia en las arterias responsables de la erección está cosechando resultados espectaculares aportando fundadas esperanzas a muchos hombres (y mujeres).


Stents en  el tratamiento de la disfunción eréctil: nuevas armas terapéuticas

La disfunción eréctil, además de ser un factor de riesgo cardiovascular independiente claramente establecido, supone un estigma para muchas personas y se acompaña de una gran merma en la calidad de vida de los que la aquejan.

Con idea de resolver este problema se están empezando a utilizar alternativas intervencionistas en pacientes seleccionados, con buenos resultados en los trabajos preliminares.

El estudio que revisamos hoy se plantea estudiar la seguridad y aplicabilidad de la técnica de implantación de stents farmacoactivos (recubiertos de zotarolimus) en pacientes con disfunción eréctil refractaria a los inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (el famoso viagra y derivados), presumiblemente por la existencia de lesiones ateroscleróticas en la arteria pudenda interna.

El diseño del estudio fue prospectivo y multicéntrico. Seleccionaron los enfermos mediante la aplicación de test ultrasonográficos y arteriografías, en pacientes con alta sospecha de patología aterosclerótica y con respuesta subóptima a los inhibidores de la PD5. Como eventos primarios de seguridad se consideraron eventos adversos mayores de todo tipo a los 30 días del procedimiento. En cuanto a la técnica y los resultados, los “end-points” fueron la mejoría en el campo clínico, considerando la disfunción eréctil propiamente dicha, valorada por un test, el índice internacional de disfunción eréctil (Erectile Dysfunction Domain). Los investigadores aportan sus resultados a 6 meses, incluyendo datos clínicos, ecográficos y angiográficos.

Se tratan 45 lesiones en 30 pacientes, con un éxito del procedimiento del 100% y sin complicaciones durante el seguimiento. Los resultados clínicos son favorables, mejorando en el 59,3% (intención de tratar) o el 69,6% de los sujetos (con análisis por protocolo). Mediante el doppler en las arterias cavernosas se objetiva un incremento de la velocidad sistólica pico respecto a la presente basalmente de 14,4±10,7 cm/s a los 30 días y de 22,5±23,7 cm/s a los 6 meses. En cuanto a las revisiones angiográficas, se observó reestenosis (considerando ≥50% lumen) en 11 lesiones (34,4%).

Por tanto, la conclusión de los autores es que, considerándose un grupo de enfermos con disfunción eréctil que no responde al tratamiento con inhibidores de la PD5, la revascularización percutánea de la arteria pudenda es un procedimiento accesible, seguro y que se asocia a mejorías clínicas significativas.

Aunque no es lo habitual, este trabajo demuestra que también podemos recibir buenas noticias en estos tiempos que corren. Interesante línea de trabajo.


Enlaces:

  1. PubMed - Zotarolimus-Eluting Peripheral Stents for the Treatment of Erectile Dysfunction in Subjects With Suboptimal Response to Phosphodiesterase-5 Inhibitors.


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