Comentario del Autor: Dr. Pablo Díez Villanueva

El envejecimiento progresivo de la población condiciona que cada vez sean más los pacientes mayores que atendemos en nuestra práctica clínica habitual. En el paciente anciano, además de los cardiológicos, es fundamental considerar otros aspectos, como la fragilidad, la comorbilidad o la polifarmacia, todos ellos con marcado impacto pronóstico.


La fragilidad es un síndrome clínico que ocurre durante el envejecimiento, caracterizado por una disminución de la reserva fisiológica ante una situación de estrés, constituyendo por tanto un estado de vulnerabilidad que conlleva mayor riesgo de un resultado adverso. Su prevalencia en nuestro medio es alta, especialmente en ancianos con comorbilidad y enfermedades crónicas. En el caso de la enfermedad cardiovascular, la presencia de fragilidad condiciona peores resultados clínicos y mayor morbimortalidad. A pesar de todo ello, se trata de un problema que con frecuencia no se aborda ni se incluye al planificar la atención del paciente mayor con cardiopatía. En este trabajo se repasa la evidencia científica disponible y se destacan las escalas más adecuadas para la medición y la valoración de la fragilidad. Su evaluación es fundamental de cara también a individualizar el tratamiento y los cuidados que necesita cada paciente.


Referencias:

  1. Rev Esp Cardiol. - Recommendations of the Geriatric Cardiology Section of the Spanish Society of Cardiology for the Assessment of Frailty in Elderly Patients With Heart Disease.

Comentario del Dr. Pablo Díez Villanueva

Especialista en Cardiología. Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Princesa de Madrid. Presidente Sección Cardiología Geriátrica. Sociedad Española de Cardiología.

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