Guías de Práctica Clínica para el manejo de la hipertrigliceridemia

Recomendaciones de la Sociedad de Endocrinología para el diagnóstico y tratamiento de la hipertrigliceridemia. Los autores enfatizan la importancia de la dieta, así como la indicación de tratamiento farmacológico, fundamentalmente los fibratos.


La hipertrigliceridemia ha sido durante muchos años el “patito feo” de la cardiología. Entre las razones por las que el cardiólogo no ha prestado el suficiente interés por esta patología destaca el hecho de que, a diferencia de la hipercolesterolemia, su asociación con un aumento del riesgo cardiovascular no ha sido ampliamente definida.

La aparición de estas guías de práctica clínica publicadas por la Sociedad de Endocrinología actualiza para el médico general, y también para el cardiólogo, el problema de la hipertrigliceridemia en la actualidad. El documento se estructura en 3 partes bien definidas: definición y diagnóstico, etiopatogenia y tratamiento.

En cuanto a la definición, realiza una comparación entre criterios NCEP ATP III y de la Sociedad de Endocrinología. Quizá sea estos últimos los más sencillos de recordar y con mayores implicaciones clínicas, puesto que la hipertrigliceridemia leve (150-199 mg/dl) o moderada (200-999 mg/dl) es la que se asocia a un mayor riesgo cardiovascular y la severa (1.000-1.999 mg/dl) o muy severa (>2.000 mg/dl) a una mayor incidencia de pancreatitis.

Aunque existen causas de hipertrigliceridemia primaria (fundamentalmente trastornos genéticos y/o familiares), las guías se centran en descartar causas secundarias. Especial hincapié se hace en el síndrome metabólico, puesto que los pacientes con hipertrigliceridemia a menudo asocian alteraciones del metabolismo hidrocarbonado, hiperlipemia u obesidad central. Otras patologías que se destacan en la etiología de la hipertrigliceridemia son la enfermedad renal crónica, alteraciones tiroideas y tratamientos farmacológicos como tiazidas, betabloqueantes, inmunosupresores o anti-retrovirales.

A la hora de abordar el tratamiento de la hipertrigliceridemia, las guías se centran especialmente en las medidas no farmacológicas, fundamentalmente dieta y ejercicio físico. Interesantemente, se adentran en explicar el tipo de alimentos que requiere una dieta para disminuir los niveles de triglicéridos. Una disminución en la ingesta de hidratos de carbono, especialmente aquellos con un índice glucémico elevado, así como alimentos ricos en ácidos grasos poli-insaturados omega-3 y omega-6.

Respecto al tratamiento farmacológico, las guías detallan 4 grupos farmacológicos. El primero y principal, los fibratos, especialmente fenofibrato, puesto que es el que tiene menor interacción con las estatinas. Estas últimas también se recomiendan sobre todo en hipetrigliceridemias leve-moderadas asociadas a hiperlipemias. Los suplementos con omega-3 también han demostrado disminuir los niveles de triglicéridos. En cuanto a la última recomendación, la niacina, ha de puntualizarse que actualmente ha sido retirada del mercado por objetivarse mayor tasa de eventos cardiovasculares.

En resumen, se puede decir que nos encontramos ante un documento de gran utilidad para el cardiólogo, en el que se resumen los conceptos básicos sobre el manejo de la hipertrigliceridemia. De obligada lectura para todo el que se enfrenta a la patología cardiovascular.


Enlaces:

  1. PubMed - Evaluation and treatment of hypertriglyceridemia: an Endocrine Society clinical practice guideline »


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